El hallazgo de los primeros fósiles del género Diplodocus fuera de Norteamérica se ha hecho público este 15 de septiembre de 2026 en Teruel, Aragón. Un equipo de paleontólogos de la Fundación Dinópolis ha presentado la recuperación de 14 vértebras caudales excepcionalmente conservadas en el yacimiento de La Tejería, ubicado en el municipio de El Castellar, certificando de manera categórica que estos colosales dinosaurios herbívoros poblaron la Península Ibérica durante el Jurásico Superior.
¿Qué demuestra la presencia del género Diplodocus en tierras españolas?
La confirmación taxonómica de un ejemplar asignado al género Diplodocus sp. en la provincia de Teruel representa uno de los hitos paleontológicos más significativos de las últimas décadas en toda Europa. Hasta la difusión de esta exhaustiva investigación, la totalidad de los restos óseos atribuidos con certeza a este icónico saurópodo procedían de la célebre Formación Morrison, una vasta unidad estratigráfica situada en el oeste de Estados Unidos.
El análisis detallado de la serie vertebral indica que los restos corresponden a un individuo adulto que alcanzaba una longitud aproximada de 25 metros. La presencia confirmada de este animal en la antigua cuenca ibérica aporta pruebas irrefutables sobre la geografía continental de finales del periodo Jurásico, hace unos 150 millones de años.
Este descubrimiento valida de forma directa la teoría de que existieron puentes intercontinentales o corredores terrestres emergidos que conectaban las masas de tierra de Laurentia y Gondwana. Dichos pasillos biológicos habrían permitido el tránsito y el intercambio faunístico de grandes vertebrados a través de un protoocéano Atlántico todavía estrecho e intermitente.
Más de dos décadas de excavaciones científicas en la comarca turolense
El descubrimiento es el fruto directo de más de 20 años de labores sistemáticas de prospección, excavación y preparación paleontológica desarrolladas por el equipo de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis. Los investigadores Sergio Sánchez Fenollosa, Josué García Cobeña y Alberto Cobos han liderado el proceso de documentación anatómica y descripción osteológica que ha permitido diferenciar estos fósiles de otros saurópodos ibéricos preexistentes, como los turiasaurios o los braquiosáuridos.
Las vértebras encontradas en El Castellar presentan caracteres diagnósticos clave en las apófisis transversas y en los arcos neurales que coinciden exactamente con la anatomía del género Diplodocus. La fosilización en los sedimentos continentales de la zona ha conservado la estructura tridimensional del hueso de manera óptima, lo que ha facilitado su extracción técnica sin deterioro significativo.
Para garantizar la divulgación del patrimonio y el acceso de la sociedad a los avances científicos, la serie ósea completa recuperada en La Tejería se ha incorporado de inmediato a la exposición permanente del Museo Aragonés de Paleontología, con sede en la capital turolense. Desde hoy mismo, visitantes e investigadores de todo el mundo pueden contemplar estas piezas originales que reescriben los libros de paleobiografía de los dinosaurios.

¿Qué impacto crees que tendrá este histórico descubrimiento para la proyección científica y el turismo cultural de la Península Ibérica?
[Foto de cabecera: IA para Gemini / jerezsinfronteras.es]
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