Una carta abierta exige proteger las chimeneas de la antigua Fábrica de Botellas de Jerez mediante su inclusión urgente en el Catálogo de Bienes Protegidos del PGOU. Diversas personalidades locales han trasladado esta petición formal al Consejo Social de Jerez para integrar estas estructuras centenarias en el nuevo desarrollo urbano.

Documento con la carta abierta dirigida al Consejo Social de Jerez para la protección de las chimeneas de la antigua Fábrica de Botellas.
Carta abierta enviada al Consejo Social de Jerez para solicitar la protección de las chimeneas históricas de la antigua Fábrica de Botellas.

¿Por qué solicitan proteger las chimeneas de la Fábrica de Botellas en Jerez?

En primer lugar, cuatro referentes del ámbito urbanístico y cultural jerezano han dado un paso al frente para defender el patrimonio local. Por este motivo, se dirigen públicamente «A las entidades y personas integrantes del Consejo Social de Jerez». Su meta es clara. De hecho, buscan que este órgano asuma como propia una causa que atañe directamente a la identidad urbana. En consecuencia, piden «la conservación de las chimeneas históricas de la antigua Fábrica de Botellas y su inclusión en el Catálogo de Bienes Protegidos del PGOU de Jerez».

Además, el desarrollo inmobiliario de la zona no tiene por qué destruir el pasado fabril del municipio. Por lo tanto, los firmantes destacan que «la transformación urbanística prevista en los terrenos de la antigua fábrica abre una indudable oportunidad para recuperar este espacio e incorporarlo plenamente a la ciudad». Sin embargo, consideran crucial que este proceso respete la memoria del entorno. Por ello, insisten en que «desarrollo urbano y protección patrimonial no son objetivos incompatibles», defendiendo así que «conservar e integrar las chimeneas puede aportar identidad, calidad urbana y valor cultural al futuro barrio».

Efectivamente, estamos ante «ciento treinta años de historia industrial» en pleno corazón del casco urbano. Cabe recordar que la fábrica original comenzó a funcionar a finales del siglo XIX bajo la firma «La Jerezana». Por un lado, nació estrechamente unida al auge bodeguero para garantizar «los envases necesarios para la comercialización y exportación de los vinos de Jerez». Por otro lado, sus verticales de ladrillo son «testimonios materiales de la estrecha relación entre la industria del vidrio, las bodegas, el ferrocarril y la modernización económica de la ciudad».

Asimismo, el valor del recinto va mucho más allá de la propia arquitectura. En este sentido, supone un homenaje vivo a miles de familias jerezanas. La planta dio empleo «durante más de un siglo a generaciones de trabajadores y trabajadoras». Por consiguiente, mantener sus chimeneas en pie significa «reconocer la memoria laboral, los oficios, las experiencias colectivas y la aportación de numerosas familias al desarrollo económico y social de Jerez».

¿Qué riesgos corren las chimeneas durante el desmantelamiento?

El peligro de perder este icono es inminente si no se actúa de inmediato. La misiva advierte con severidad que «actualmente existe un riesgo real de que las chimeneas sean demolidas durante las actuaciones de desmantelamiento del recinto». El margen de error resulta nulo. Los autores recuerdan que «una vez desaparecidas, cualquier valoración posterior carecería de sentido», añadiendo que «fotografías, planos o reconstrucciones no podrían sustituir la autenticidad de sus materiales, su escala, su posición en el paisaje urbano ni las huellas acumuladas durante décadas de actividad».

La petición plantea medidas concretas y viables para la administración municipal:

  • «Que el Ayuntamiento inicie urgentemente el procedimiento para incluir las chimeneas en el Catálogo de Bienes Protegidos del PGOU».
  • «Que adopte medidas preventivas para impedir su demolición, habida cuenta de su valor cultural, arquitectónico, estructural y paisajístico».
  • «Que la futura ordenación del sector las integre en espacios libres, equipamientos públicos o recorridos dedicados a la memoria industrial».

La propuesta huye de posturas radicalizadas o bloqueos al crecimiento de la ciudad. Explican que «no se plantea conservar la totalidad de las instalaciones fabriles ni impedir el desarrollo previsto». La intención se centra en «preservar sus elementos más reconocibles y convertirlos en un signo de continuidad entre la ciudad que fuimos y la ciudad que queremos construir».

El documento cuenta con el aval de destacados nombres de la sociedad civil. Firman la propuesta Manuel Ángel González Fustegueras, Agustín García Lázaro, Antonio Alba Caro y Joaquín del Valle Romano.

¿Crees que el Ayuntamiento de Jerez debería incluir de inmediato estas chimeneas históricas en el catálogo de bienes protegidos?

[Foto: IA para Gemini / jerezsinfronteras.es]


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