El canónigo de la Colegial de Jerez, Manuel María Pérez, inmortalizó en 1913 en su obra Jerezanos Escarchados a Cantina, un popular personaje de Jerez de la Frontera famoso por adiestrar a su burro y protagonizar desternillantes anécdotas en los tabancos de la ciudad.
¿Quién fue Cantina y por qué se convirtió en un personaje mítico de Jerez?
En el Jerez de principios del siglo XX, amaestrar animales no era una novedad, pero dedicarse a ejercer como «profesor de burros» elevó a Cantina a un nivel de popularidad extraordinario. Paseaba por la ciudad dirigiéndose a su rucio con voz campanuda y modales solemnes, dándole órdenes precisas como «tenga la bondad de dar media vuelta á la derecha» o «haga el favor de pararse». El animal obedecía al instante como movido por un resorte, provocando el asombro de los vecinos.
Tal fue su fama entre los transeúntes que algunos guasones locales le otorgaron la distinción del «galápago verde», prendiendo esta divertida insignia en la pechera de su blusa junto a un diploma que parodiaba a la ciencia de Linneo. Orgulloso de tal mérito, Cantina paseaba su distinción con una hinchazón digna de quien se cree un astro de primera magnitud.
La vida en los tabancos y el lecho de muerte de Cantina
La fortuna de Cantina cambió drásticamente tras la muerte de su inteligente jumento. Sin su compañero de espectáculos, recordó sus años de juventud como bombero en una murga y se presentó de nuevo ante el público como profesor del arte musical.
Poco después, tras el fallecimiento de un compañero músico, Cantina asumió la colecta para pagar la caja y el sepelio en el Ayuntamiento. Sin embargo, en lugar de entregar lo recaudado a la desolada viuda, se fue al tabanco de la Arboledilla a beber cañas con sus amigos. Al ser sorprendido y recriminado por la mujer, respondió con sorna: «Si tu marido no pagó casa en toda su vida, ¿quieres que la pague después de muerto?».
Dos meses más tarde, víctima de una neumonía fulminante, Cantina recibió los últimos sacramentos en su lecho de muerte. Cuando el párroco le encomendaba el alma y le mostraba una estampa del Niño Dios, el enfermo sacó fuerzas de flaqueza para lanzar su última gracia: «Padre de mi arma, ¿y para una cosa tan seria como esta me trae Vd. un niño? Traiga Vd. un hombre de alguna edad y ya experimentao».
El rescate digital del patrimonio jerezano
Esta genial semblanza permaneció custodiada en la Biblioteca Auxiliar del Archivo Municipal de Jerez de la Frontera hasta que, el 18 de junio de 2021, la institución difundió públicamente en sus redes sociales la digitalización completa de la obra y su enlace de acceso libre en formato PDF, permitiendo que las ocurrencias de Cantina vuelvan a sonreír a los lectores del siglo XXI.
¿Habías oído hablar alguna vez de las ocurrencias de Cantina y su rucio sabio?
[Foto: IA para Gemini / jerezsinfronteras.es]
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