Descubre el secreto detrás del villancico «El tarantán», la joya musical más enigmática de Jerez. ¿Conoces su historia oculta?


Foto: IA por Gemini para jerezsinfronteras.es.


El secreto mejor guardado de nuestras fiestas navideñas

¿Qué misterio encierra una melodía capaz de detener el tiempo en pleno bullicio navideño? En Jerez, cada mes de diciembre despierta un eco muy concreto que transforma el pulso de la ciudad. Existe una pieza musical única, transmitida de generación en generación, que esconde mucho más que un simple ritmo festivo y una letra tradicional.

El origen oculto tras el villancico «El tarantán»

Para muchos, la Navidad jerezana se resume en luces y encuentros callejeros. Sin embargo, el villancico «El tarantán» posee una raíz mucho más profunda de lo que aparenta a primera vista. Su famoso estribillo no solo marca un compás alegre, sino que funciona como una cápsula del tiempo que ha preservado la forma en que nuestros antepasados interpretaban la devoción.

Mientras otros cantos navideños se limitan a la repetición formal, esta composición introduce un relato costumbrista muy particular. La melodía actúa como un vehículo que transporta al oyente directamente al Belén, pero visto a través del filtro inconfundible de la cultura andaluza y la expresión popular más auténtica.

La devoción transformada en arte popular

Las estrofas de este villancico detallan acciones cotidianas cargadas de simbolismo. Los pastores no se limitan a contemplar el nacimiento; participan activamente ofreciendo lo poco que poseen, desde lana hasta muestras de cariño desbordado. Estas imágenes reflejan la esencia de la generosidad jerezana, donde la humildad se convierte en el verdadero centro de la celebración.

La intensidad con la que se interpreta, acompañada de panderetas y palmas, demuestra que la fe y la alegría no son conceptos opuestos en nuestra tierra. Al contrario, se fusionan en un código compartido que une a vecinos y visitantes en una misma experiencia emocional durante las zambombas y reuniones familiares.

Un legado que desafía al paso del tiempo

Mantener viva esta joya del folklore no es fruto del azar, sino del empeño colectivo por proteger nuestras raíces. Escuchar esta pieza en las calles del centro durante las fiestas recuerda que la identidad de Jerez se sustenta en sus tradiciones más sinceras. No se trata solo de música antigua, sino de un sentimiento vivo que se renueva cada año con cada voz que se suma al coro.

Si tienes la suerte de recorrer nuestra ciudad en Navidad, comprobarás que esta melodía ejerce una fuerza irresistible sobre todo el que la escucha. ¿Te atreverías a descubrir el compás exacto que hace latir el corazón de Jerez en diciembre?


Tarantán cuando daba la una
por ver al Niño en la cuna
y al Niño recién nacido
que nació en la Nochebuena
en Belén en un portal,
que si tarantán cuando daba la una
que chin tarantán cuando daban las dos
chin tarantán cuando daban las tres
la Virgen María y el Niño Manuel.

Los pastores que supieron
que el Niño Dios estaba en cueros (bis)
hubo pastor que esquiló cuatro,
cinco o seis corderos. (bis)

Tarantán cuando daban las dos,
por ver al Niño de Dios,
y al Niño recién nacido…

Los pastores que supieron
que el Niño quería leche (bis)
hubo pastor que ordeñó
las cabritas veinte veces. (bis)

Tarantán cuando daban las tres
por ver al Niño Manuel
y al Niño recién nacido…

Los pastores que supieron
que el Niño quería fiesta (bis)
hubo pastor que rompió
diez pares de panderetas (bis)

Tarantán cuando daban la una
por ver al Niño en la cuna
y al Niño recién nacido…


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