El origen de las supersticiones del martes 13 responde a un mecanismo de supervivencia ancestral que, a lo largo de los siglos, se combinó con grandes tragedias históricas como la caída de Constantinopla en 1453 o la muerte de Alfonso I en 1134. Esta necesidad de buscar explicaciones místicas a la mala suerte influye hoy en día en creencias populares muy arraigadas tanto en Jerez de la Frontera como en toda la cultura hispana.

¿De dónde vienen las supersticiones y cuál fue la primera?

Las supersticiones no surgieron en una fecha concreta ni nacieron en un lugar determinado, sino que aparecieron durante la Prehistoria cuando los primeros seres humanos buscaron explicaciones lógicas a fenómenos naturales impredecibles.

Para garantizar la supervivencia en un entorno hostil, el cerebro humano primitivo priorizó la prevención absoluta; de este modo, si un cazador tropezaba antes de sufrir el ataque de un depredador, su mente asociaba de inmediato ambos eventos de forma causal para reducir la ansiedad y sentir que controlaba su entorno.

Nuestros antepasados preferían asumir una falsa conexión entre dos hechos fortuitos antes que ignorar un riesgo potencialmente mortal, un sesgo cognitivo de protección que acabó sentando las bases del pensamiento mágico actual.

Las efemérides históricas que marcaron la fama del martes 13

A diferencia del mundo anglosajón, la mala reputación del martes se consolidó en la cultura mediterránea e hispana a través de diversos acontecimientos trágicos que conmocionaron profundamente a la cristiandad medieval.

Uno de los hitos más determinantes ocurrió el 29 de mayo de 1453, fecha en la que se produjo la caída de Constantinopla ante el Imperio otomano, un colapso del Imperio Romano de Oriente que aconteció un martes y cuya conmoción llevó a la leyenda popular a fusionar el impacto de la derrota con la ya conocida tirria al número 13.

Paralelamente, en la Península Ibérica la memoria colectiva guardaba otro antecedente funesto cuando, el 7 de septiembre de 1134, fallecía el rey Alfonso I el Batallador a consecuencia de las graves heridas sufridas en la desastrosa batalla de Fraga, un trauma militar que reforzó los refranes populares sobre la inconveniencia de casarse o embarcarse en días marcados por la fatalidad.

A estas fechas se suma la persecución masiva de los caballeros templarios iniciada el 13 de octubre de 1307, una jornada que, aunque ocurrió en viernes, terminó fijando en la cultura occidental la cifra 13 como un símbolo indiscutible de desgracia.

Por qué la mente humana sigue creyendo en la mala suerte

En la actualidad, la ciencia explica la permanencia de estos mitos ancestrales mediante varios procesos psicológicos específicos que continúan operando en nuestro cerebro.

Por un lado, la apofenia lleva a la mente a detectar patrones o relaciones inexistentes donde solo hay azar, provocando que si ocurre un contratiempo en martes 13 la memoria registre la fecha mientras olvida por completo todos los martes 13 en los que no sucedió nada relevante.

Por otro lado, el sesgo de confirmación refuerza esta percepción debido a que las personas tienden a recordar las coincidencias y a descartar las evidencias contrarias, permitiendo que las supersticiones funcionen como un escudo psicológico que aporta una falsa sensación de control ante las incertidumbres cotidianas.

¿Conservas alguna costumbre o superstición personal en un martes 13 que sigues respetando aunque la ciencia no la apoye?

[Foto: IA para Gemini / jerezsinfronteras.es]


📢 ¡Únete a nuestra comunidad! Recibe la actualidad desde Jerez directamente en tu móvil y participa con tus reacciones:
👉 [Canal de WhatsApp] | [Canal de Telegram]

✨ ¿Te ha gustado este artículo? Ayúdanos a seguir creciendo compartiendo esta noticia con tus contactos. Tu apoyo es nuestra mejor recompensa. 🤝