El Museo Arqueológico de Jerez de la Frontera (Cádiz) conserva y custodia dos singulares lápidas de pizarra dedicadas a la Virgen del Socorro, labradas en 1648 y 1817. Ambas lápidas conmemoran milagros atribuidos a la Virgen del Socorro. Reflejan la fe, la epigrafía y el desarrollo urbano jerezano.

¿Qué historia encierran las lápidas de la Virgen del Socorro en Jerez?

Las dos estelas de pizarra funcionan como exvotos públicos que perpetúan la memoria de acontecimientos prodigiosos en el entramado urbano. La pieza más antigua, datada en 1648, está dedicada de forma monográfica a la salvación de una niña de 18 meses que cayó a un pozo acumulado de agua en la antigua calle Poca Sangre, siendo rescatada sin sufrir lesión alguna tras la inmediata encomienda materna a la Virgen del Socorro.

Lápida exvoto de pizarra grabada en el siglo XVII con inscripción en latín castellano, conservada en el Museo Arqueológico de Jerez.
Detalle de la lápida exvoto de pizarra de 1648, conservada en el Museo Arqueológico de Jerez. [Foto: Museo Arqueológico de Jerez]

Esta primera losa pétrea permaneció durante casi tres siglos en los muros de la Iglesia del convento de San Agustín. La piqueta y el planeamiento urbano amenazaron su existencia cuando se ejecutó el derribo del complejo agustino en 1921.

Para evitar su pérdida, el célebre empresario y filántropo jerezano Salvador Díez adquirió la pieza de su propio bolsillo y la reinstaló en el claustro de procesiones del convento de Santo Domingo. Allí se conservó hasta el año 2007, fecha en la que los técnicos trasladaron la losa al Museo Arqueológico de Jerez de la Frontera para protegerla durante las obras de restauración del claustro.

¿Cómo es la monumental lápida de 1817 grabada por ambas caras?

La segunda pieza, confeccionada en 1817, atesora un carácter monumental y singular por estar grabada por ambas caras. En su anverso principal, la pizarra recopila cuatro milagros distintos atribuidos a la intercesión de la Virgen del Socorro en la ciudad.

Años después, la losa fue reaprovechada en su reverso para labrar en 1842 una inscripción civil conmemorativa sobre la construcción de la fuente pública de la calle Doña Blanca. La pieza ingresó oficialmente en las colecciones municipales tras formalizarse el Libro de Registro de la Colección Arqueológica el 22 de abril de 1935.

El análisis activo de ambas losas exvóticas facilita el estudio de la evolución caligráfica local. Asimismo, estas piezas muestran los cambios en la labra sobre piedra entre los siglos XVII y XIX. Su preservación rescata la memoria colectiva de Jerez de la Frontera.

¿Has visitado estas lápidas de pizarra en la sala de exposición del Museo Arqueológico de Jerez?

[Foto: IA para Gemini / jerezsinfronteras.es]


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