La condena por agresiones sexuales y corrupción de menores fija 72 años de cárcel tras abusar de diez víctimas.
Un juez imputa a un dueño por cortar luz y agua a una anciana. El Supremo aclara la diferencia con los okupas.
La condena por agresiones sexuales y corrupción de menores fija 72 años de cárcel tras abusar de diez víctimas.
Un juez imputa a un dueño por cortar luz y agua a una anciana. El Supremo aclara la diferencia con los okupas.