Descubre por qué Tío Manolo pedía «ponga vino de Jerez pero no vino español solo» en esta carta de 1964.

Manuel María González Gordon, el eterno «Tío Manolo», dejó para la posteridad una de las frases más contundentes sobre la identidad del Marco. Su defensa del producto local no era un ataque al resto, sino una apuesta por la especificidad y la calidad frente a las denominaciones genéricas que restaban valor a la tierra.

En el archivo histórico late una anécdota que define perfectamente la personalidad de quien fue el alma de González Byass. Se trata de una carta enviada en 1964 que, tras una simple excusa protocolaria, esconde un manifiesto en defensa de la autenticidad vinícola.

La carta olvidada de 1964

Ponga vino de Jerez pero no vino español solo
Imagen: Archivo Histórico Provincial de Cádiz

El contexto nos sitúa en febrero de aquel año. González Gordon se dirigía a Rafael Landín, por entonces Delegado Provincial del Ministerio de Información y Turismo en Cádiz. El motivo era disculpar su ausencia en la inauguración del anexo del Hotel Atlántico (actual Parador de Cádiz).

«Mucho sentí que a última hora no pude ir a Cádiz a la inauguración del anexo del Hotel Atlántico, pero me retuvieron en Jerez».

Las obligaciones en la ciudad del Guadalete le impidieron compartir esa copa inaugural. Sin embargo, no quiso dejar pasar la oportunidad de enviar un recado cargado de intención comercial y orgullo de patria chica.

El dardo de Tío Manolo: «No vino español solo»

Lo que podría haber sido una misiva rutinaria se convirtió en historia viva del sector gracias a su posdata. González Gordon escribió una frase que hoy cobra más fuerza que nunca en el marketing moderno.

«Hasta muy pronto, y le rogamos que siempre ponga vino de Jerez, de Rioja o lo que sea, pero no vino español solo«.

Al subrayar la palabra «español», Tío Manolo exigía que el vino tuviera nombre, apellido y origen. Para él, servir un genérico era despreciar la excelencia de las zonas productoras. Su petición era clara: identidad frente a la masa.

Una herencia de defensa del patrimonio

Esta actitud no era un capricho personal, sino la continuación de una tradición de defensa que Jerez mantiene desde hace siglos. De hecho, la historia nos recuerda que un 7 de abril, pero de 1456, las actas capitulares de la ciudad ya penalizaban la entrada de «vino foráneo» para proteger la pureza del mercado local.

Siguiendo esa estela de protección, Manuel María fue una pieza fundamental en la creación del Consejo Regulador. Cada 29 de abril recordamos la publicación del reglamento que, en 1935, constituyó oficialmente la denominación Jerez-Xérès-Sherry, la más antigua de España.

¿Qué defendía realmente González Gordon?

  • La especificidad: Que el consumidor supiera exactamente qué estaba bebiendo.

  • La diversidad: Reconocer que un Rioja y un Jerez son mundos distintos bajo una misma bandera.

  • La excelencia: El vino «genérico» solía asociarse a calidades inferiores o graneles sin control.

Versatilidad y cultura en cada copa

El vino de Jerez destaca por una complejidad que lo hace único en el mundo. Desde la pureza del Fino hasta la elegancia del Amontillado, Tío Manolo sabía que no existía un «vino español» que pudiera resumir tal abanico de sensaciones.

Hoy, esa defensa de la etiqueta y el origen sigue vigente. Pedir un Jerez es invocar siglos de historia, cales de bodega y el viento de levante. Es, en definitiva, seguir el consejo de un hombre que entendió que lo que no se nombra, no existe.


¿Crees que hoy en día seguimos cometiendo el error de pedir «un vino» sin especificar su origen o denominación?


Imágenes: Archivo Histórico Provincial de Cádiz


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