Cárcel para los padres del chalé por la condena por violencia psíquica familiar en Oviedo contra sus hijos.


Imagen de mostafa meraji vía Pixabay.


Tres menores habitaban un chalé de lujo en los alrededores de Oviedo, pero su realidad era una celda psicológica. La Audiencia Provincial de Asturias ha condenado a sus padres a dos años y cuatro meses de prisión por un delito de violencia psíquica habitual. Los niños apenas sabían comunicarse y carecían de cualquier tipo de escolarización. Este fallo judicial castiga la anulación sistemática de la personalidad de tres hermanos que vivían como sombras en su propio hogar.

El silencio impuesto tras los muros del chalé

La sentencia detalla un escenario de aislamiento extremo. Los progenitores mantenían a sus hijos apartados de cualquier contacto social, impidiéndoles desarrollar habilidades básicas. La justicia ha dictado la inhabilitación para la patria potestad durante tres años y cuatro meses, protegiendo así el futuro de los menores.

Los padres tienen ahora prohibido acercarse a sus hijos a menos de 300 metros. Esta orden de alejamiento incluye sus domicilios y centros de estudio, intentando romper definitivamente el vínculo de dependencia y miedo que marcó la infancia de los tres hermanos en la capital asturiana.

Una indemnización por el daño emocional causado

Además de la pena por maltrato psicológico, el tribunal suma seis meses de cárcel por abandono de familia. La negligencia no era solo educativa, sino vital. Los magistrados consideran probado que los padres desatendieron los deberes más elementales, dejando a los menores en un limbo social absoluto.

En concepto de responsabilidad civil, ambos condenados deberán pagar 90.000 euros en total. Cada uno de los tres hijos recibirá 30.000 euros para intentar reparar las secuelas de una vida sin amigos, sin maestros y sin estímulos externos durante años de encierro encubierto.

El matiz judicial sobre la detención ilegal

A pesar de la gravedad del encierro, la Audiencia ha optado por la absolución del delito de detención ilegal. El tribunal entiende que la situación se encuadra mejor en la violencia psíquica que en el secuestro físico estricto. Se ordena, no obstante, el abono del tiempo que los padres ya pasaron en prisión preventiva.

La sentencia impone también la prohibición de portar armas durante más de cuatro años. El caso cierra una etapa de horror invisible en una zona residencial donde nadie sospechaba que se estaba borrando la identidad de tres seres humanos.


¿Qué falló en el sistema de vigilancia social para que tres niños pudieran vivir años en el anonimato total dentro de una gran ciudad?


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