Descubre el informe secreto de Joseph Barnola sobre los devastadores daños del terremoto de Lisboa en Cádiz en 1755.
Escena histórica que muestra la llegada del maremoto tras el terremoto de Lisboa, afectando gravemente a las defensas y la actividad en la zona de la Caleta de Cádiz. Foto: lahornacina.com.
El 1 de noviembre de 1755, el Atlántico se rebeló. La festividad de Todos los Santos se transformó, en cuestión de minutos, en una jornada de terror. Cádiz, ciudad de mar y murallas, enfrentó una fuerza desconocida.
El Archivo Histórico Provincial de Cádiz (AHPC) conserva el testimonio que nos permite reconstruir los daños del terremoto de Lisboa en Cádiz en 1755. Es el informe de Joseph Barnola, el ingeniero encargado de evaluar la catástrofe.

¿Cómo resistió la ciudad gaditana aquel embate devastador? Este documento ofrece una radiografía precisa de la destrucción y la entereza de una plaza que se negaba a desaparecer.
El informe Barnola: crónica de una catástrofe anunciada
La «Relación que contiene los estragos ocasionados por el movimiento excesivo del mar» es la pieza clave para entender el evento. De hecho, Barnola detalla los efectos del maremoto sobre las defensas.
Además, el ingeniero militar describe una «impresión de las aguas» que fluyeron desde el oeste hacia el este. La ciudad fue castigada por un tsunami que buscó las fisuras en su arquitectura defensiva.
Heridas en el baluarte: el frente de la Caleta

El sector de la Caleta recibió el impacto directo del agua. El informe detalla las pérdidas con una precisión que hoy resulta asombrosa:
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Se perdieron 25 varas de la parte sur del parapeto cercano al puente que desciende hacia la playa.
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El Baluarte de San Pedro sufrió daños estructurales críticos.
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El flanco del vendaval perdió 4 varas de parapeto.
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La cara del baluarte perdió 17 varas.
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El flanco que mira hacia San Pablo perdió 8 varas y media.
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Una muralla sencilla que protegía la ciudad colapsó totalmente, perdiéndose 36 varas de lienzo.
El istmo: la defensa reducida a escombros

La devastación se extendió más allá de las murallas principales de la ciudad. El informe de Barnola destaca otros puntos críticos que fueron desmantelados por la fuerza del mar.
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La Batería de la Aguada quedó en un estado de «bastante derrota».
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Las garitas que se encontraban situadas en el istmo fueron «reducidas a la nada».
Estos datos, recopilados meticulosamente el 3 de noviembre de 1755, reflejan la urgencia con la que las autoridades gaditanas intentaron comprender la magnitud de lo sucedido. Joseph Barnola firma este balance, cerrando un informe que hoy es patrimonio indispensable.
La resiliencia gaditana ante el tsunami
El análisis de los daños del terremoto de Lisboa en Cádiz en 1755 demuestra que, a pesar de la escala del maremoto, las estructuras defensivas evitaron una pérdida mayor. Cádiz fue golpeada, pero su diseño militar actuó como un amortiguador necesario.
La historia de esta catástrofe no es solo el relato de la destrucción, sino la crónica de una ciudad que supo reconocer sus heridas. ¿Consideras que las lecciones aprendidas tras este evento fueron fundamentales para el urbanismo defensivo posterior de la ciudad?
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