Entrevista exclusiva al pintor Jean Paul Pallard en Jerez: su evolución del blanco y negro al color y su pasión por el sur.


En la imagen de la cabecera, Jean Paul Pallard disfruta de la luz de la provincia, un elemento vital en su etapa creativa actual. Foto © Jean Paul Pallard


Dejó su prestigiosa carrera en las subastas de París para mudarse a Jerez de la Frontera donde ha descubierto un secreto sobre la luz que ha cambiado para siempre su forma de entender el arte contemporáneo

Jean Paul Pallard (nacido el 5 de enero de 1951 en la región de Bordeaux, Francia) es un artista que ha decidido que su pincel hable el idioma de la emoción pura. Tras una vida ligada a las antigüedades y la precisión de la tinta china, este creador bordelés ha encontrado en el sur de España el escenario perfecto para su madurez artística. En esta charla exclusiva, desnudamos el pensamiento de un pintor que entiende el lienzo como un libro de memorias vivas.

Un giro radical hacia el color

La trayectoria de Pallard dio un vuelco cuando el blanco y negro dejó de ser suficiente para expresar su mundo interior. El artista recuerda que el paso «de la tinta china al color fue un proceso muy rápido».

Para él, esta transición no supuso un trauma creativo, sino una evolución natural. Según explica, en aquel momento «mi trabajo tomó un rumbo diferente, un cambio que asumí sin ningún conflicto artístico». Este movimiento marca el inicio de una etapa donde la saturación y el simbolismo cobran un protagonismo absoluto en su obra.

La voz de las cosas antiguas

Su pasado profesional en el mundo de las antigüedades no es una anécdota, sino un pilar de su arte. Pallard confiesa una conexión casi espiritual con los objetos que han sobrevivido al tiempo.

Interior del estudio de Jean Paul Pallard en Jerez rodeado de sus cuadros.
El taller de Pallard es un escenario donde la historia y la creación contemporánea conviven a diario. Foto © Jean Paul Pallard

«Me apasiona la historia y el pasado que arrastra cada persona. Los objetos antiguos me hablan», afirma con la convicción de quien encuentra relatos en las pátinas del ayer. Compara esta capacidad de escucha con la labor de un literato: «Es algo similar a lo que siente un escritor», sentencia el pintor Jean Paul Pallard.

Jerez: Un refugio de cielo y gente

Aunque ha recorrido media Europa, Pallard ha fijado su residencia en nuestra ciudad. Su idilio con la tierra del vino y el caballo es profundo y sincero. El artista asegura que «la ciudad de Jerez de la Frontera me tiene fascinado».

Al preguntarle sobre qué le retiene aquí, su respuesta es inmediata y abarca toda la esencia local: «Su cielo, su gente y toda la provincia de Cádiz. Su historia también me atrapa». Esta fascinación por la actualidad cultural jerezana se filtra en su día a día, aunque reconoce que la influencia de la luz local es algo que procesa desde un plano muy profundo.

El café imaginario con Dalí y Miró

Las raíces de su estilo beben del surrealismo y la abstracción, con referentes claros en los grandes maestros españoles. Si tuviera la oportunidad de charlar con ellos, Pallard tiene claro el temario de la conversación.

«Con Dalí o Miró hablaría sobre el curso de la vida artística y su influencia en los aficionados», explica. Le interesan conceptos que van más allá del trazo: «La inspiración y la técnica; la abstracción, lo visual y el pensamiento».

Primer plano del pintor Jean Paul Pallard con una de sus pinturas surrealistas de rostros al fondo.
«La inspiración y la técnica no se separan», afirma el pintor rodeado de su universo mironiano. Foto © Jean Paul Pallard

Una pintura sin reivindicaciones sociales

A diferencia de otros artistas contemporáneos, el pintor Jean Paul Pallard no busca la denuncia política ni el activismo en sus lienzos. Su motor es mucho más íntimo y vitalista.

«No busco la reivindicación. Lo más importante para mí es la satisfacción personal», declara con humildad. Para él, el arte es una fuente de energía inagotable: «Esa plenitud me da muchísimas fuerzas. Eso es, en esencia, la vida».

Exponerse es un acto intelectual

Para Jean Paul, colgar sus cuadros en una galería es mucho más que una transacción comercial. Es un momento de vulnerabilidad y reflexión máxima.

«Una exposición es una experiencia total. Es una emoción muy grande, pero sobre todo es un proceso intelectual», define. Sobre su futuro, no teme al lienzo en blanco: «Tengo mucha imaginación y no espero a que me llegue la inspiración para empezar a trabajar».

Muchos de estos procesos y obras recientes pueden seguirse de cerca en su galería digital de Instagram, donde comparte el día a día de su taller.


¿Qué historia crees que te contaría un objeto antiguo si pudieras escucharlo como lo hace Pallard?


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