Un hallazgo documental ha sacado a la luz un programa original del Teatro Eslava de Jerez de la Frontera fechado exactamente el 30 de octubre de 1927. Este documento histórico detalla una intensa velada lírica que reunió clásicos de la zarzuela, obras cómicas y el esperado debut de talentos locales en un espacio escénico clave para la comarca.
¿Qué revelan las fuentes históricas sobre el programa del 30 de octubre de 1927?

El descubrimiento de esta pieza de imprenta permite reconstruir de manera minuciosa la oferta cultural que disfrutaba la sociedad jerezana a principios del siglo XX. El cartón del espectáculo no representa únicamente un objeto publicitario antiguo, sino que constituye una auténtica cápsula del tiempo sobre el ocio nocturno en la provincia.
La hoja impresa expone los detalles de la velada dominical del 30 de octubre de 1927, repleta de teatro musical y varietés. En la parte superior del cartel consta la participación de la renombrada Gran Compañía de Revistas y Zarzuelas de Portillo-Codeso, una formación itinerante que recorría los principales coliseos andaluces.
La dirección musical y los arreglos de las composiciones de aquella jornada de octubre de 1927 estuvieron bajo la responsabilidad directa del maestro Enrique Lamas. El montaje de la estructura horaria garantizaba un entretenimiento prolongado que se extendía desde la primera hora de la noche hasta bien entrada la madrugada.
Tres secciones de espectáculo para todos los públicos
La función de aquel domingo 30 de octubre de 1927 se organizó en tres bloques bien diferenciados para atraer a públicos de distintas posibilidades económicas y gustos artísticos. La primera sesión de la noche arrancó puntualmente a las 20:00 horas bajo la denominación de función sencilla en el programa oficial.
Esta primera parte estuvo dedicada al género chico con la puesta en escena del afamado sainete lírico La verbena de la Paloma. Aunque el impreso menciona a Vega, Maestre y Distin, la autoría original pertenece al escritor Ricardo de la Vega y al compositor Tomás Bretón.
Esta pieza en un acto dividida en tres cuadros mostraba con humor los celos y vicisitudes entre las chulapas y el boticario. La gerencia del teatro fijó precios populares para esta apertura: las entradas de butaca costaban 1,25 pesetas, la delantera se vendía a 0,75 pesetas y la grada a tan solo 0,30 céntimos.
El esperado debut de Anita Galisteo en La Generala
Tras un breve receso, la segunda sección del programa dio comienzo a las 21:15 horas bajo la categoría de función doble. La obra elegida para este segmento fue la conocida opereta cómica en dos actos La Generala, escrita en prosa por los dramaturgos Guillermo Perrín y Miguel de Palacios.
La partitura musical de este montaje llevaba la firma del prestigioso compositor Amadeo Vives. La representación del 30 de octubre de 1927 generó un enorme entusiasmo en la prensa local y entre los espectadores habituales por un acontecimiento artístico de marcado carácter local.
El gran atractivo de la representación fue el debut en las tablas de la joven artista Anita Galisteo, natural de Jerez de la Frontera. La intérprete asumió el papel principal de la princesa Olga, ofreciendo un impulso al talento autóctono desde las tablas del coliseo.
Los precios de las localidades para esta segunda sección aumentaron de forma moderada respecto al pase previo. Las butacas se comercializaron a 2,00 pesetas, las localidades de delantera a 1,25 pesetas y las plazas de grada a 0,50 céntimos.
Una tercera sesión con estrambóticos entremeses y varietés
El broche de oro a la jornada del 30 de octubre de 1927 llegó a las 23:30 horas con la puesta en marcha de la tercera sección, calificada como especial. La primera parte de este bloque nocturno presentó la segunda representación del entremés lírico en un cuadro titulado Más que Rita.
La obra contaba con el libreto del autor Eduardo Buscato y la dirección musical del maestro Mariano Alcalá Galiano. El reparto de personajes estuvo integrado por una lista de intérpretes encabezada por Sofía, Portillo, Bite, Foe, Care, Adda, Zaten Verku y 2030 Lalpur, junto a nombres como Carrasco, Adriano, Codeso, Juanito y Ruiz.
A continuación de este número cómico se programó el pasatiempo lírico en un acto La Fresa, una obra en prosa original de José Jackson Veyán y José López Silva. La ambientación musical de este sainete corrió nuevamente a cargo de Amadeo Vives.
Para acceder a esta última tanda de actuaciones nocturnas, la empresa estableció un escalafón de precios intermedio. Las butacas se situaron en 1,50 pesetas, la delantera en 1,00 peseta y la grada en 0,40 céntimos.
El faldón inferior del folleto incluía una nota informativa con los próximos títulos que llegarían a la cartelera del teatro. Se anunciaba la pronta puesta en escena del clásico La revoltosa y el estreno de la revista musical Las castigadoras.
El origen neoclásico del Teatro Eslava
Para comprender el impacto de este programa del 30 de octubre de 1927 es preciso repasar los orígenes arquitectónicos e históricos del recinto jerezano. Los antecedentes de la construcción del Teatro Eslava se remontan a las últimas décadas del siglo XIX en un periodo de notable expansión urbana.
El diseño del inmueble fue encomendado al reconocido arquitecto Bruno Fernández, quien planteó un proyecto bajo las directrices del estilo neoclásico. La construcción de la estructura se prolongó durante varios meses entre los años 1870 y 1871.
Las obras finalizaron con éxito a finales del verano de 1871, fijándose la fecha de inauguración oficial para el 30 de septiembre de 1871. El edificio se situó en una ubicación estratégica junto al recinto amurallado del Alcázar de Jerez, convirtiéndose en una referencia visual inmediata.
La apertura del coliseo supuso un acontecimiento cultural de primer orden para los habitantes de la época. Las instalaciones fueron concebidas para acoger una programación variada que abarcaba desde piezas dramáticas hasta grandes producciones operísticas y espectáculos de variedades.
Un hervidero de actividad cultural y encuentro social
El recinto no funcionó únicamente como un contenedor de representación artística, sino como el auténtico corazón de la vida social jerezana. Durante décadas, el patio de butacas y los palcos del Teatro Eslava se llenaron de ciudadanos de diversos estratos sociales.
Las funciones teatrales permitían a los asistentes disfrutar del arte, debatir sobre la actualidad y entablar relaciones personales en los descansos. El escenario vio pasar a las compañías de gira más reputadas de España junto a noveles figuras de la provincia de Cádiz.
Las crónicas locales de la época dejaron constancia del ambiente festivo que se respiraba en las inmediaciones del coliseo cada fin de semana. El público acudía en masa para presenciar los estrenos del género chico y arropar las actuaciones de los cantantes locales.
Aunque la edificación fue derribada con el paso del tiempo, el edificio continúa ocupando un lugar destacado en el callejero sentimental de la ciudad. Su memoria permanece viva a través de fotografías de la época y de documentos impresos que sobrevivieron al paso de los años.
La importancia de rescatar el patrimonio impreso
El hallazgo del folleto del 30 de octubre de 1927 en portales de coleccionismo como todocoleccion supone un aporte valioso para los historiadores del arte escénico. Estas pequeñas piezas de papel impreso constituyen un testimonio directo sobre los hábitos de consumo cultural de nuestros antepasados.
A través de estos documentos es posible reconstruir los repertorios representados, las tarifas de las entradas y los nombres de los profesionales que trabajaban sobre las tablas. Cada línea tipográfica aporta datos concretos sobre la evolución de las artes dramáticas en la región.
El programa de 1927 funciona como un puente directo con el Jerez de los años veinte, evocando la música, el bullicio y la ilusión de aquellas veladas. Rescatar estos textos del olvido permite poner en valor el legado cultural de los espacios escénicos que marcaron una época.
Las investigaciones futuras sobre la Compañía Portillo-Codeso o la trayectoria de la actriz Anita Galisteo continuarán completando la historia teatral de la ciudad. El recuerdo del Teatro Eslava sigue demostrando el arraigo que las artes líricas han tenido históricamente en la sociedad jerezana.
¿Conocías la historia del desaparecido Teatro Eslava o conservas recuerdos y programas antiguos de otros coliseos jerezanos?
[Foto: IA por Gemini para jerezsinfronteras.es]
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