La Policía busca el robo de un vehículo especial en una operación de película. ¡No creerás qué era el transporte!

¡Alerta máxima! La Policía Nacional busca un transporte que come paja y tiene jorobas

Imagínate que eres un agente de la Policía Nacional, te has tomado tu café reglamentario y te dispones a pasar una mañana tranquila sellando documentos cuando, de repente, la realidad decide que hoy no es un día normal. Se presenta en comisaría un señor con un porte que ya quisiera cualquier embajador, vestido con unas telas que brillan más que las luces de Navidad de Vigo y una cara de preocupación que te hace pensar en un atraco al Banco de España.

El hombre, con toda la solemnidad del mundo, se sienta y dice que quiere denunciar el robo de un vehículo especial. Hasta aquí todo bien, la agente de servicio ya estaba preparando el dedo para teclear marcas como Mercedes, BMW o algún patinete eléctrico de última generación que corre más que un Fórmula 1. Pero la sorpresa llega cuando la agente pregunta por la matrícula o el número de bastidor y el buen señor le responde que su vehículo no tiene ruedas, sino pezuñas, y que en lugar de retrovisores tiene unas orejas bastante grandes y peludas.

Un despliegue de película para un fugitivo con joroba

Lejos de pensar que estaban ante una cámara oculta o que el denunciante se había pasado con el incienso, la Policía Nacional demostró que ellos se toman en serio hasta lo más insólito. Si un ciudadano dice que le han quitado su medio de transporte, se activa la maquinaria de guerra. En cuestión de minutos, lo que parecía un trámite aburrido se convirtió en una operación de alto voltaje que ni en la mejor entrega de Misión Imposible.

Se dio la voz de alarma y las unidades de élite empezaron a moverse por toda la ciudad como si buscaran el Santo Grial. La Unidad de Caballería se puso en marcha para patrullar parques, sospechando que el «vehículo» podría estar dándose un festín en algún seto municipal. Por su parte, los Guías Caninos sacaron a pasear sus mejores narices para intentar rastrear ese olor tan característico a desierto y aventura que dejan estos transportes especiales. No contentos con eso, desde el aire, el helicóptero de la Policía peinaba las azoteas y avenidas buscando algo que no encajara con el paisaje urbano de coches y autobuses.

El rescate del fugitivo más peludo de la ciudad

La tensión se palpaba en el ambiente hasta que, por fin, una patrulla dio el grito de victoria por la radio. Habían localizado al fugitivo de cuatro patas, que probablemente estaba curioseando algún escaparate o buscando una fuente donde repostar agua. El dueño del vehículo, nuestro distinguido y exótico amigo, recuperó su transporte con una sonrisa de oreja a oreja y un alivio que se sentía a kilómetros de distancia.

Al final, la verdad salió a la luz entre risas y alguna que otra foto para el recuerdo. Resulta que el «vehículo especial» no era otro que un camello real, propiedad de uno de los emisarios de sus majestades de Oriente. El pobre animal se había despistado un poco antes de la gran noche de reparto de regalos, provocando un despliegue policial que ya quisieran para sí muchos ministros.

La Policía Nacional ha dejado claro que están preparados para todo, ya sea perseguir a un ciberdelincuente o encontrar a un dromedario con ganas de juerga. Porque al final, proteger la seguridad ciudadana también incluye salvar la ilusión de los más pequeños y asegurarse de que nadie se quede sin sus regalos por culpa de un despiste logístico en la caravana real. ¡Eso sí que es servicio público con una sonrisa!


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