La reciente y grave agresión sufrida por agentes de la Policía Nacional en la barriada de El Polígono de San Benito, en Jerez de la Frontera, no es solo un suceso aislado; es un síntoma alarmante de la preocupante degradación del respeto a la autoridad y la escalada de violencia en ciertas zonas de nuestra ciudad. El pasado miércoles 26 de noviembre, una patrulla rutinaria se convirtió en una escena de alto riesgo cuando, al intentar ejecutar una orden de detención pendiente contra un varón, este respondió azuzando a su perro con la clara instrucción de «atácalos, mátalos«.

Este acto de extrema hostilidad, que implica el uso de un animal como arma, obliga a la sociedad jerezana a reflexionar sobre hasta qué punto se ha normalizado el desafío a las fuerzas del orden. El grave incidente donde un perro ataca a un policía de Jerez por orden de su dueño, buscando impedir la legítima actuación policial, marca un peligroso precedente.

El Polígono San Benito, escenario de una fuga violenta

El suceso se desencadenó en la conocida zona de “las casitas bajas”. Los agentes identificaron al individuo, sobre el que pesaba una orden de detención y personamiento emitida por un Juzgado de lo Penal. Es decir, no era un simple control de identidad, sino el cumplimiento de un mandato judicial.

Cuando los policías le dieron el alto, el varón emprendió la huida hacia un domicilio cercano. La vuelta a la escena fue impactante y del todo reprobable: salió del inmueble acompañado por un perro de gran tamaño, al que incitó repetidamente contra los agentes. Estos tuvieron que retroceder inmediatamente para evitar ser alcanzados por las fauces y dentelladas del can. Es intolerable que, en el ejercicio de su deber, nuestros agentes tengan que enfrentarse no solo a la resistencia humana, sino a la amenaza animal utilizada de forma deliberada.

La peligrosa impunidad del dueño y la negligencia animal

A pesar de la gravedad del ataque, los agentes lograron mantener la calma y evadir los envites del animal mientras el responsable intentaba refugiarse de nuevo. Finalmente, el individuo depuso su actitud y retuvo al perro, evitando que los agentes tuvieran que repeler la agresión con métodos más contundentes.

La detención del varón fue efectiva, pero la investigación reveló otra preocupante capa de irresponsabilidad: el animal, que fue inmovilizado y trasladado a las instalaciones municipales gracias a la colaboración del Servicio de Protección Animal del Ayuntamiento de Jerez, carecía del chip obligatorio. Este detalle subraya no solo el delito de atentado, sino también una posible negligencia en la tenencia responsable de un animal de gran tamaño, cuya agresividad fue manipulada para cometer un delito. Es vital que se persiga con todo el peso de la ley que un perro ataca a un policía de Jerez con la finalidad de impedir la justicia.

El individuo fue trasladado a Comisaría y puesto a disposición de la Autoridad Judicial como presunto autor de un delito de atentado contra agentes de la Autoridad. Este caso de perro ataca a un policía de Jerez debe servir como un toque de atención. La protección de quienes velan por nuestra seguridad es fundamental, y el uso de animales para fines criminales requiere una respuesta contundente de las instituciones y la justicia. No podemos permitir que el desafío y la violencia se impongan en nuestras calles.


📢 ¡Únete a nuestra comunidad! Recibe la actualidad de Jerez directamente en tu móvil y participa con tus reacciones:
👉 [Canal de WhatsApp] | [Canal de Telegram]

¿Te ha gustado este artículo? Ayúdanos a seguir creciendo compartiendo esta noticia con tus contactos. Tu apoyo es nuestra mejor recompensa. 🤝