El origen genético de la vida terrestre no sigue una regla fija. Descubre el revelador hallazgo del CSIC.
Foto: IA por Gemini para jerezsinfronteras.es.
La ciencia acaba de desmontar uno de los mitos más consolidados sobre cómo la vida animal conquistó la tierra firme. Un estudio internacional revela que los animales no compartieron una receta biológica única para salir del agua. Descubre cómo este proceso de «bricolaje genético» cambia nuestra visión del origen terrestre y qué significa realmente para la biodiversidad de nuestro planeta.
Un dogma científico que salta por los aires
Durante décadas hemos asumido que la colonización de la tierra firme requería una fórmula evolutiva única y compartida. Creíamos que un conjunto de genes ancestrales guio a los primeros organismos en su travesía fuera del mar.
Sin embargo, una investigación liderada por el Instituto de Biología Evolutiva (IBE, CSIC-UPF) rompe completamente ese paradigma. Los datos demuestran que la naturaleza improvisó caminos genéticos distintos para resolver un mismo problema.
Más de quince saltos independientes a la superficie
El trabajo, publicado el 18 de julio de 2026 en la revista Nature Communications y difundido en agosto por el CSIC, analiza más de 1.000 genomas animales. Los científicos identificaron al menos 15 eventos independientes en los que diferentes especies abandonaron el agua para siempre.
Artrópodos, moluscos y anélidos afrontaron el desafío en épocas distintas. Cada grupo inventó sus propias herramientas genéticas para resistir la radiación solar, la falta de flotabilidad y la desecación constante.
La falacia de las grandes mutaciones creadoras
Existe la creencia popular de que la evolución genera constantemente nuevos genes para resolver crisis ambientales. El estudio demuestra exactamente lo contrario en el salto a tierra firme.
Los animales no ganaron material genético nuevo ni inventaron secuencias complejas. El secreto de su éxito radicó en deshacerse de los genes inútiles y reutilizar los que ya poseían.
El «bricolaje genético» como motor evolutivo
Las especies adaptaron sus defensas celulares mediante un reciclaje biológico sin precedentes. Utilizaron componentes antiguos para realizar funciones completamente nuevas en el medio terrestre.
Cientos de experimentos de laboratorio confirmaron este fenómeno. Al someter a distintos organismos a un estrés extremo, los investigadores observaron que cada linaje activaba genes diferentes para lograr la misma protección.
Una reescritura necesaria de la historia biológica
Este descubrimiento cobra especial relevancia al acercarnos a citas globales como el Día Mundial de la Biodiversidad (22 de mayo) o el Día Mundial de la Ciencia (10 de noviembre), hitos que nos invitan a reflexionar sobre cómo se construyó la riqueza biológica actual. La conquista de la tierra no fue una marcha triunfal coordinada por un mecanismo genético universal.
Fue un conjunto de respuestas independientes, caóticas e ingeniosas frente a un entorno hostil. La biodiversidad que conocemos hoy es el resultado de múltiples soluciones improvisadas a lo largo de millones de años.
¿Piensas que la evolución sigue actuando hoy con este mismo nivel de improvisación frente a los cambios climáticos?
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