La tortura a prisioneros constituyó una práctica judicial habitual e institucionalizada en la cárcel pública de Jerez de la Frontera durante el siglo XV. Las actas capitulares del Archivo Municipal de Jerez (AMJF) documentan el uso sistemático de métodos como la tortura del agua y la inmovilización en escaleras para obtener confesiones en delitos graves.

¿Cómo se aplicaba la tortura en Jerez en el siglo XV?

Los tribunales locales aplicaban castigos físicos severos para forzar las declaraciones de los reos en la prisión municipal de Jerez. Entre las técnicas más recurrentes destacaba el denominado tormento del agua o ahogamiento simulado. Este procedimiento exigía atar firmemente al acusado para introducirle grandes cantidades de líquido en la boca mediante jarras de barro.

Las prescripciones judiciales ordinarias establecían la administración habitual de entre 35 y 40 jarrillas de agua en una sola sesión. Sin embargo, el acuerdo capitular del 28 de septiembre de 1467, conservado en los folios 117r y 117v del Archivo Municipal de Jerez, detalla la protesta formal presentada por Antón Palomino. Este ciudadano acusó a la justicia local de no torturar debidamente a Martín Mendaño, presunto asesino de su primo Juan de Jaén.

El denunciante protestó ante el concejo porque los alcaldes solo autorizaron aplicar media jarrilla de agua al acusado, sin haberlo atado previamente como estipulaba la costumbre. Palomino sostuvo que la gravedad del delito y la mala fama del acusado exigían triplicar la dosis de tormento. Reclamó la aplicación de tres sesiones consecutivas de tortura, demandando que la última se ejecutara mediante un trato «syn afeçion e syn fingimiento alguno», eufemismo empleado en la época para exigir la máxima crueldad física.

El manuscrito del siglo XV recoge íntegramente la denuncia planteada ante las autoridades capitulares:

«…e le dieron media jarrilla de agua syn lo atar como se acostunbra e le devyeran dar treynta e çinco o quarenta jarrillas de agua e no han llegado despues a el e segund la gravedad del delito e notoriedad seyendo traydos los huesos e conosçidos e myrando la mala fama de ser matador e ladron devyeran continuar e agravar el tormento dandole a lo menos tres tormentos como es derecho e el postrimero el del trato syn afeçion e syn fingimiento alguno…»

Manuscrito original restaurado en alta resolución de las actas capitulares de 1467 del Archivo Municipal de Jerez, folio 117v, redactado en escritura cortesana medieval para la noticia en jerezsinfronteras.es.
Folio 117v del acta capitular del 28 de septiembre de 1467 (AMJF), que recoge la denuncia por el tormento del agua en Jerez. [Foto: restaurada digitalmente y mejorada en su calidad y resolución utilizando IA por Gemini para jerezsinfronteras.es.]

El documento refleja las discusiones entre los caballeros capitulares para «saber la verdad» sobre los hechos imputados a Martín Mendaño. Asimismo, la deliberación demuestra que dejar delitos graves como el homicidio sin el castigo requerido generaba severos problemas de orden público en la ciudad.

La escalera de tormento y la corrupción carcelaria en el archivo municipal

Los fondos del Archivo Municipal de Jerez custodian testimonios adicionales sobre la infraestructura represiva en la cárcel pública. El 30 de julio de 1468, las actas capitulares registraron una libranza de 80 maravedís para costear la fabricación de una escalera de madera destinada específicamente a dar tormento en la prisión. Este armazón se utilizaba como soporte para inmovilizar o estirar los miembros de los reos mientras se ejecutaban las sesiones de interrogatorio.

La violencia institucionalizada convivía con un sistema de extorsión cotidiana ejercido por los propios custodios del recinto penal. El 11 de abril de 1468, el archivero municipal A. Fernández Formentani resumió las denuncias contra el carcelero de la ciudad por amenazar a sus prisioneros con la «cadena gorda». El carcelero imponía este castigo incluso a gañanes arrestados por circular por la calle tras el toque de la campana de la queda.

Grabado histórico restaurado en alta resolución que representa la tortura del agua en la época medieval, mostrando a varios hombres inmovilizando e interrogando a un prisionero para la noticia en jerezsinfronteras.es.
Representación del método de tortura del agua documentado en las actas capitulares de 1467 del Archivo Municipal de Jerez. [Foto: restaurada digitalmente y mejorada en su calidad y resolución utilizando IA por Gemini para jerezsinfronteras.es.]

El custodio exigía el pago de una moneda blanca por cada jarra de agua potable que suministraba a los reclusos. Adicionalmente, el funcionario situaba a los prisioneros detrás de la red y les cobraba varios cuartos para permitirles salir de esa zona confinada.

Las prácticas de tormento judicial en Jerez de la Frontera no se limitaron al periodo medieval, sino que se mantuvieron como procedimiento legal durante siglos. En los acuerdos municipales del 2 de marzo de 1752, el receptor del papel sellado reclamó el abono de 3.000 reales pagados por mandato judicial al verdugo por el trabajo de dar tormento en la cárcel pública, confirmando la vigencia de estos métodos hasta bien entrado el siglo XVIII.

¿Consideras que la divulgación de estos documentos históricos ayuda a comprender la evolución de la justicia en nuestra ciudad?

[Foto de cabecera: IA para Gemini / jerezsinfronteras.es]


📢 ¡Únete a nuestra comunidad! Recibe la actualidad desde Jerez directamente en tu móvil y participa con tus reacciones:
👉 [Canal de WhatsApp] | [Canal de Telegram]

✨ ¿Te ha gustado este artículo? Ayúdanos a seguir creciendo compartiendo esta noticia con tus contactos. Tu apoyo es nuestra mejor recompensa. 🤝