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Receta e Historia: Gazpacho

El originario gazpacho se elaboraba ya en la época del Al-Ándalus y los ingredientes eran pan en migas (a pellizcos), ajo, aceite de oliva, vinagre, sal y agua. Estos ingredientes se majaban en un dornillo y servidos como una sopa.​ Todos ellos ingredientes admitidos según las normas alimenticias musulmanas.

Resulta evidente que estos primeros gazpachos no poseían los ingredientes del actual gazpacho, debido a que no existían algunos de los elementos que habrían de venir posteriormente del Nuevo Mundo (tomate y pimiento) tras el descubrimiento de América.

La disposición de ese proto-gazpacho andalusí era muy similar a la del actual ajoblanco.​ Es de resaltar que incluso a la llegada del tomate y del pimiento a tierras españolas, los primeros gazpachos no poseían tomate y pimiento y ello se puede ver en el recetario de Juan de la Mata de 1791 titulado Arte de Repostería.

Si se mira bajo esta perspectiva, la entrada «gazpacho» en el Tesoro de la lengua castellana o española de Covarrubias,​ se puede entender que el gazpacho es una sopa simple y tosca espesada con pan. La misma rusticidad y la ausencia de los ingredientes modernos se encuentra en el Diccionario de Autoridades (1726).​ Esto hace pensar a algunos investigadores que éste fue el gazpacho originario y que posteriormente se añadieron las hortalizas a medida que fue evolucionando.

​Los gazpachos son mencionados ya en romances del siglo XII.​ Algunos autores mencionan que su origen está en los gazpachos de los pastores que se denominan galianos, o gazpachos.​ Estos gazpachos se elaboran desde muy antiguo con carnes de caza que se desmigajan y se cuecen, en el caldo resultante se añaden trozos de pan ácimo.​

Receta

Ingredientes

  • 2 dientes de ajo
  • 1 pimiento verde
  • Sal
  • 6 tomates grandes, rojos y maduros
  • 1 pepino
  • Pan moreno asentado
  • Aceite de oliva de la Sierra
  • Agua.

Elaboración

Majar en un mortero los ajos, la sal y el pimiento troceado. Pasarlo a la batidora y añadirle el pan remojado en agua y escurrido. Agregarle también el tomate y el pepino troceados y pelados. Añadirle agua fría a gusto. Batir todo muy bien, agregándole a la vez aceite de oliva y sal.

Antes de servir dejarlo enfriar un poco en el congelador. Servir en cuencos individuales, acompañados de una guarnición de pepino y cebolla picados. Y ya como colofón, sacáis la botella de fino que habréis puesto a enfriar previamente y no veas que banquetazo os vais a dar.

Esperamos te haya gustado. Más en EL RECETARIO.

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