
Dos asesinatos a sangre fría en Murcia conmocionan a Lorca. La Guardia Civil desmantela la trama. ¿Por qué la criminalidad campa a sus anchas?
La sombra de la barbarie se cierne sobre Murcia
El 7 de octubre quedará marcado como un día de vergüenza y terror para la Región de Murcia. En apenas una hora, dos vidas fueron brutalmente segadas, dos asesinatos a sangre fría que nos recuerdan la fragilidad de la seguridad ciudadana y la osadía de una criminalidad que parece haber perdido todo respeto por la vida humana.
Los hechos, ocurridos en Lorca, son estremecedores: dos cuerpos sin vida, con evidentes signos de violencia y heridas de arma de fuego, fueron encontrados. Uno en una finca y el otro, una imagen que hiela la sangre, en un vehículo parado en la carretera RM-322, a la altura de Ramonete.
¿Dónde estábamos mientras esto sucedía? La Guardia Civil, con la posterior y necesaria movilización de especialistas de Policía Judicial, se hizo cargo de la «Operación Mango 25». Una operación que, si bien culmina con detenciones, no puede borrar la indignación por el clima de violencia que permite que estos asesinatos ocurran.
Despliegue tarde y el rastro de la impunidad
Se tardaron semanas, tras un exhaustivo rastreo de indicios por parte del Laboratorio de Criminalística y el Equipo Territorial de Policía Judicial de Águilas, en seguir la pista a tres individuos con un «dilatado historial delictivo». Esta frase resuena con una frustración amarga: ¿Cuántos avisos, cuántas alarmas se ignoraron para que estos sujetos pudieran seguir campando a sus anchas hasta culminar en un doble homicidio? La pregunta no es cómo los detuvieron, sino por qué no estaban ya bajo control.
La peligrosidad de los sospechosos, que obligó a desplegar a más de medio centenar de efectivos, incluyendo a la Unidad Especial de Intervención (UEI), subraya la gravedad de la situación. Seamos claros: no estamos hablando de carteristas, sino de individuos que, presuntamente, no dudan en usar la fuerza letal, capaces de perpetrar asesinatos y poseer un arsenal de guerra.
El retrato de la desvergüenza: Pistolas, subfusiles y la burla a la Ley

La fase de explotación de la operación culminó el pasado miércoles, 3 de diciembre, con detenciones simultáneas en Roquetas de Mar (Almería), Lorca y Murcia. El registro en el domicilio del principal sospechoso en Roquetas de Mar ofrece un panorama desolador de la impunidad criminal en nuestra sociedad.
A los tres principales detenidos se les imputan delitos de homicidio doloso y tenencia ilícita de armas. A uno, además, se le suma la falsificación de matrículas y la sustracción de vehículo. Pero la indignación crece al conocer el hallazgo en el mismo domicilio: una pistola de calibre 9 mm y dos subfusiles (calibres 9 mm y 7,62 mm), además de variada munición. Un verdadero arsenal de guerra.
Peor aún: otras dos personas, «sin relación con los hechos investigados» (¡qué alivio!), también fueron detenidas en la misma vivienda por tenencia ilícita de armas. Es decir, el domicilio era un centro de acopio de armamento, un nido de criminalidad que operaba bajo nuestras narices.
Esta operación, bautizada como «Mango 25», debe servir no solo para encerrar a los presuntos autores de estos horribles asesinatos, sino como un grito de alarma a nuestras instituciones. No podemos tolerar que la delincuencia se organice, se rearme y actúe con tal brutalidad. Exigimos una respuesta contundente y un análisis profundo de cómo se permite que individuos con un «dilatado historial» acumulen subfusiles y acaben con vidas inocentes. La sociedad clama por justicia y, sobre todo, por la seguridad que se nos está negando.
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