El folclore navideño jerezano está lleno de joyas entrañables, y entre ellas brilla con luz propia un singular villancico que ha trascendido generaciones: ‘Los peregrinos’. Esta pieza no es solo una melodía, sino una deliciosa crónica histórica y cómica que narra el periplo de dos primos, cuyo profundo amor los lleva en una audaz misión: viajar a Roma para que el mismísimo Papa los case. Descubrir la historia detrás de Los peregrinos es sumergirse en una tradición que mezcla fe, humor y la perseverancia de un amor verdadero.
De Cabra y Lucena al corazón de la cristiandad
La trama del villancico, con su tono ligero y repetitivo, nos presenta a una pareja dispuesta a sortear el parentesco que, en tiempos pasados, a menudo requería dispensa papal para el matrimonio. Hacia Roma caminan dos Los peregrinos, él con su «sombrerito de hule» y ella deslumbrando con un «vestido de terciopelo», reflejando una mezcla de humildad y gala para la ocasión. El viaje, sin embargo, comienza con un traspié memorable al pasar el famoso «arroyo de la Victoria» donde, en un momento de pura comedia, «tropezó la madrina y cayó la novia». La imagen del padrino riendo y el novio llorando encapsula a la perfección el espíritu agridulce y divertido de la copla.
Una de las escenas más cómicas y recordadas de ‘Los peregrinos’ es el inesperado ‘baño’ de la novia en el arroyo de la Victoria, un obstáculo superado con lágrimas… y muchas risas.
El villancico nos revela que la pareja proviene de pueblos cercanos en la subbética cordobesa: ella es de Cabra y él de Lucena. Esta referencia geográfica dota a la historia de un sabor muy andaluz, enraizando a Los peregrinos en una tradición folclórica específica que se ha adaptado y cantado con fervor en celebraciones navideñas por toda Andalucía, y especialmente en Jerez de la Frontera, donde se canta con particular entusiasmo.
El examen doctrinal y la prueba del amor
Una vez en el Palacio, el momento crucial llega cuando son examinados por el Padre Santo. Aquí es donde el humor se eleva con una serie de preguntas y respuestas ingenuas que destacan la sencillez de Los peregrinos.
- Papa: «¿Conocen la doctrina?»
- Novia Ana: (Con honestidad) Dice que no la sabe la peregrina.
A pesar de esta pequeña falta, la prueba continúa con la clásica ronda de preguntas: nombres (Pedro y Ana), edades (quince y diecisiete) y origen. La tensión se dispara cuando el Papa pregunta si han «pecado». El novio, con una picardía que desarma, confiesa: «al pasar el arroyo le di la mano», un acto de galantería y auxilio que, en el contexto de la época y la gravedad del examen, es tomado como una travesura adorable. La reacción de la peregrinita, que «se le ha puesto la cara color de rosa» por la vergüenza, es un momento de ternura pura.
Los celos y el triunfo final de ‘Los peregrinos’
El clímax emocional del relato llega con la intervención, o más bien, la admiración, del propio Pontífice. El Padre Santo, conmovido por la gracia de la joven, comienza a andar «de silla en silla por cogerle la mano a la peregrina». Esta escena introduce un elemento cómico y de celos inesperados, ya que el novio, que está enfrente y «la está viendo», se siente consumido por la envidia: «de los celos del Papa se está muriendo».
Esta situación lleva al novio a una exclamación desesperada: «Peregrinita hermosa vámonos de aquí, que por lo que yo veo me quedo sin ti». Es la cúspide de la tensión dramática (y cómica). Sin embargo, el destino de Los peregrinos ya estaba escrito. Justo cuando la situación parece insostenible, la música y el ánimo se elevan. El sonido de las campanas de Roma irrumpe en el relato, sellando el final feliz que todos esperaban: «Las campanas de Roma ya repicaron, porque Los peregrinos ya se han casado.»
Este desenlace confirma que, a pesar de los obstáculos, la ignorancia doctrinal, las caídas accidentales y los celos papales, el amor de estos dos primos de Andalucía ha triunfado en la Ciudad Eterna. La canción no solo celebra un matrimonio, sino la victoria de la voluntad y la alegría popular sobre las formalidades. En Jerez, el villancico ‘Los peregrinos’ se sigue cantando como un recordatorio entrañable de que el amor, incluso el que viaja a miles de kilómetros con un sombrerito de hule, siempre encuentra su camino.
NAVIDAD EN JEREZ
Letra de ‘Los peregrinos’
(AL CANTAR SE REPITEN TODOS LOS VERSOS)
Hacia roma caminan dos peregrinos, a que los case el Papa porque son primos.
Sombrerito de hule lleva el mozuelo, y la peregrinita de terciopelo.
Al pasar el arroyo de la Victoria, tropezó la madrina cayó la novia.
El padrino se ríe y el novio llora al ver que se ha caído la pobre novia.
Llegaron a Palacio suben arriba, y en la sala de en medio lo examinan.
Le ha preguntado el Papa por la doctrina, dice que no la sabe la peregrina.
Le ha preguntado el Papa cómo se llaman, él le dice que Pedro ella que Ana.
Le ha preguntado el Papa la edad que tienen, ella dice que quince y él diecisiete.
Le ha preguntado el Papa de dónde llegan, ella dice de Cabra y él de Lucena.
Le ha preguntado el Papa que si han pecado, al pasar el arroyo le di la mano.
Y la peregrinita que es vergonzosa, se le ha puesto la cara color de rosa.
Andaba el Padre Santo de silla en silla, por cogerle la mano a la peregrina.
El novio que está enfrente y la está viendo, de los celos del Papa se está muriendo.
Peregrinita hermosa vámonos de aquí, que por lo que yo veo me quedo sin ti.
Las campanas de Roma ya repicaron, porque los peregrinos ya se han casado.
📢 ¡Únete a nuestra comunidad! Recibe la actualidad de Jerez directamente en tu móvil y participa con tus reacciones:
👉 [Canal de WhatsApp] | [Canal de Telegram]
✨ ¿Te ha gustado este artículo? Ayúdanos a seguir creciendo compartiendo esta noticia con tus contactos. Tu apoyo es nuestra mejor recompensa. 🤝
