Entrevista a Manuel Caballero Mateos, autor de Historias para despertar: relatos jerezanos para frenar el ritmo del mundo.

Manuel Caballero, autor jerezano de «Historias para despertar», nos confiesa cómo un inesperado regalo de su mujer logró sacar a la luz veinte años de relatos secretos que nunca imaginó publicar

Manuel Caballero Mateos nació un 24 de abril de 1968 y, desde entonces, parece que no ha dejado de hacerse preguntas. Jerezano de pura cepa, profesor de Filosofía de los que dejan huella y escritor por necesidad vital, Manuel ha pasado veinte años guardando sus relatos en un cajón. Tuvo que venir su mujer con un «complot» en forma de regalo de cumpleaños para que esas historias vieran, por fin, la luz.

Hablar con Manuel Caballero, autor de «Historias para despertar», es como sentarse en un tabanco a arreglar el mundo entre amigos: sin guiones, con mucha verdad y con ese arte tan nuestro de no tomarse nada demasiado en serio. Su libro es un refugio para los que huyen de las prisas y buscan libertad en cada página.

Como nos apasiona todo lo que nace de nuestra tierra y tiene ese sello tan auténtico, nos hemos sumergido en su universo creativo dentro de nuestra sección de Cultura e Historia.

El regalo que «obligó» a Manuel a ser autor

Manuel, tengo entendido que este libro vio la luz gracias a un «empujón» muy especial de tu mujer por tu cumple. ¿Cómo te quedaste cuando viste tus historias de 20 años impresas? ¿Te costó asimilar que ya no eran solo para ti?

«Bueno, todos escribimos en parte para alguien y en parte para nosotros. En ese momento de mi vida yo no esperaba ya publicar nada ni tenía ningún interés en que se publicaran mis escritos. Lo recibí como un regalo personal para mí, por eso ya le estoy agradecido a mi mujer, pero realmente no lo viví como otra cosa. Fue un bonito gesto de ella hacia mí y es lo que agradezco, nada más».

Raíces, «duende» y el estilo de Jerez

Siendo de Jerez y habiendo estudiado en Sevilla, ¿crees que ese «duende» del sur se ha colado en tus relatos de alguna forma?

«Por supuesto, la situación de cada uno se hace notar en su obra. Mis relatos tienen mucho de nuestra tierra y de nuestra idiosincrasia. Juegos de palabras, expresiones propias de aquí… Hasta cuando me doy una vuelta por la Gran Manzana de Nueva York, camino en andaluz y con una copa de nuestros vinos en la mano. Si no fuera así, no podría escribir».

Seis relatos y tocas todos los palos: miedo, risas, amor… ¿Eres así de intenso siempre o la literatura es tu válvula de escape?

«Es más bien una forma de expresarme y no repetirme. Me gusta explorar diferentes ambientes y estilos. La mezcla es la mejor fórmula para la creación, aunque luego te salgan churros. Al menos serán churros con cierta gracia, que es lo que pretendo siempre».

Historias que nacen de un pasillo tapiado en la Catedral

Das clase de Filosofía a adolescentes… ¡menuda aventura! ¿Te sirven de «conejillos de indias» o te dan ellos el material?

«Me inspiro en todo lo que vivo. Mi relato ‘La torre de los amantes’ surgió de una visita a la Catedral de Jerez. Vi una escalera de caracol que terminaba en una pared de piedra y me imaginé que aquel lugar se cerró por alguna razón desconocida. Eso me llevó a contar una historia romántica y terrorífica con la que quedé finalista en un premio de terror».

Manuel Caballero, autor jerezano del libro Historias para despertar, leyendo su obra en un jardín de Jerez.
Manuel Caballero se sumerge en uno de sus relatos. «Leer no es solo coger un libro, también leemos la realidad», afirma el autor. Foto: Manuel Caballero.

Dices que en este libro no hay moralejas. ¿No te da miedo que te etiqueten como autor de autoayuda?

«Miedo ninguno porque nadie me podría poner esa etiqueta. No pongo moralejas porque cuento historias únicas e irrepetibles. Mi intención es entretener y dar un refugio, un momento de placer al leer. Yo hago el mapa, pero cada uno que lo emprenda tendrá multitud de nuevas experiencias de las que yo he vivido escribiendo».

La filosofía de lo cotidiano y el miedo a Kant

En este mundo que va a mil por hora, ¿qué le dirías al que dice que «no tiene tiempo para leer»?

«Leer no es solo coger un libro, también leemos la realidad sin darnos cuenta. Si no leemos, no vivimos. La vida o la lees o te la dictan. Mi madre contaba que mi abuela recogía cualquier papel del suelo para leerlo mientras barría. Con esa imagen me hice escritor, para dar a otros ese gusto por la lectura».

Has publicado en ‘Filosofía Hoy’ y en antologías de misterio. ¿Qué es más difícil: explicar a Kant o dar miedo de verdad?

«Bueno, explicar a Kant también da un poco de miedo (risas). En mis clases intento que no le teman al ‘Kant feroz’. En los cuentos de terror hago lo mismo: acompaño al lector hasta el monstruo y los presento. La dificultad es la misma: ¡hay quien sigue huyendo aunque el monstruo no muerda tanto como aparenta!».

Un brindis con personajes «idos de la azotea»

Si tuvieras que tomarte una copa en una bodega de Jerez con un personaje de tu libro, ¿con quién sería?

«Con el protagonista de ‘Matagatos’. Estaba un poco ido de la azotea por una pasión desmedida hacia una mujer llamada Ágata. Me gustaría comprender por qué se dejó arrastrar hasta ese punto, un poco como lo que hacía Jesús Quintero con sus entrevistados. Saborear un vino con él y verlo alejarse mientras se pierde en el bullicio de la calle».

¿Hubo algún relato que se escribiera solo o alguno que te costara la vida terminar?

«Los relatos suelen escribirse solos, si se les deja. Sin embargo, hay uno que no acabó de salir como hubiese requerido… Se llama ‘El ángulo muerto’, una pieza de suspense psicológico muy siniestra cuyo final podría haber mejorado. Aún lo tengo en la mente por escribir».

El despertar de una sociedad que vive en «automático»

Como filósofo, ¿cuál es ese «despertar» que más nos hace falta ahora mismo?

«El despertar es ver la realidad con otros ojos que los de la costumbre. Siempre deberíamos mirar más allá de lo que nos hacen vivir. Mirar alrededor y sorprendernos ya es despertar. Si mis historias te sirven para despertar en tu propia historia, para mí es estupendo».

Escribir es un acto solitario. ¿Cómo llevas eso de las entrevistas y ver tu cara en una contraportada?

«Me he quedado igual, la verdad. No ha cambiado nada mi vida. Fue un regalo y así lo he recibido. Me río un poco de todo esto, aunque estoy muy agradecido por la entrevista; ahora ya tengo dos regalos».

Para cerrar, Manuel: ¿te ha picado el gusanillo o vas a volver a guardar los manuscritos en el cajón?

«Tengo algunos relatos por ahí. Auguro que en un tiempo puede haber una segunda entrega. Mi ‘agente comercial’ (o sea, mi mujer) tiene la última palabra. Yo ya he hecho mi trabajo, que es escribir. Gracias a Jerez Sin Fronteras por el tiempo y el cariño».


¿Y tú, te atreves a despertar y mirar tu propia realidad con otros ojos tras leer estas historias?


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