Descubre el origen de las murallas de Šarīš Šiḏūna y las efemérides que marcaron el Jerez medieval.
Murallas de Šarīš Šiḏūna: El enigma del Jerez medieval y sus fechas clave
Jerez de la Frontera custodia bajo su asfalto un secreto de piedra y tapial que redefine nuestra identidad. Las recientes investigaciones sobre las murallas de Šarīš Šiḏūna rompen con décadas de teorías obsoletas sobre el urbanismo andalusí.
En este artículo, descubrirás cómo el análisis de David Caramazana-Malia desvela que el cinturón defensivo que hoy admiramos fue el motor de una metrópolis islámica vibrante. El diseño de la ciudad no fue fruto del azar. Cada torre y cada lienzo de muro responden a una estrategia de poder y supervivencia.
Entender estas defensas es comprender el corazón de la frontera sur de Al-Ándalus.
El origen tras el fin de una era
La fisonomía de la región cambió drásticamente tras la Batalla del Guadalete de Jerez: El colapso visigodo y el nacimiento de Al-Ándalus. Aquel choque militar no solo supuso el fin de una monarquía, sino que sembró el germen de un modelo de ciudad radicalmente distinto.
Šarīš Šiḏūna no emergió de la nada con un anillo defensivo completo. Fue el resultado de una lenta evolución desde pequeños núcleos dispersos. Los nuevos pobladores aprovecharon la elevación estratégica del terreno.
El actual Alcázar se convirtió en el punto de mira para el control del territorio. La seguridad, desde el primer minuto, fue la obsesión de los emires. El paisaje comenzó a transformarse con la llegada de nuevas técnicas agrícolas y militares.
La piedra y el barro empezaron a contar una historia de resistencia. Jerez se preparaba para ser una pieza clave en el tablero andalusí.
Šarīš Šiḏūna: Más que un recinto defensivo
Las murallas de Šarīš Šiḏūna no solo cumplían una función militar. Eran el símbolo visual del poder estatal sobre la campiña circundante. El estudio detallado de Caramazana-Malia sugiere que el trazado que vemos hoy oculta fases mucho más antiguas y complejas.
Las excavaciones demuestran que el crecimiento urbano no fue lineal ni sencillo. Hubo periodos de expansión frenética seguidos de años de consolidación estructural. La ciudad «estallaba» por sus costuras y los muros debían abrazar los nuevos sectores.
Caminar por el centro hoy es pisar las huellas de ingenieros de hace mil años. Aquellos hombres diseñaron un laberinto de puertas y barbacanas para filtrar el comercio. En la frontera, la improvisación se pagaba con la vida.
La técnica del tapial: El hormigón de Al-Ándalus
¿Cómo han resistido estos muros el paso de los siglos y los asedios? La clave está en el tapial calicostrado, una técnica de ingeniería asombrosa. Se utilizaban grandes moldes de madera para comprimir capas de tierra, cal y arena hasta lograr una dureza similar a la roca.
Es un material noble que interactúa con la humedad del ambiente. Las murallas no eran bloques rígidos, sino estructuras capaces de absorber impactos. Su característico tono rojizo marcaba la silueta de Jerez desde la distancia.
Los maestros de obra locales perfeccionaron este arte durante generaciones. Mantener el muro era una tarea cívica y sagrada para la comunidad. Una grieta era una debilidad que la ciudad no podía permitirse.
El Alcázar como corazón del sistema
El Alcázar funcionaba como la acrópolis de la medina. Era el último refugio en caso de invasión y el centro neurálgico de la administración. Desde sus torres, la guardia controlaba cada rincón del valle del Guadalete.
Su vínculo con las murallas de Šarīš Šiḏūna era casi biológico. El Alcázar actuaba como un nudo que sujetaba toda la red de lienzos defensivos. Si el Alcázar caía, la ciudad perdía su alma política.
Las reformas en este edificio fueron constantes según quién ostentara el mando. Almorávides y almohades dejaron su huella en los cimientos de piedra. Es un diario de guerra construido con sillares y argamasa.
Una nueva visión sobre la evolución urbana
Durante décadas, la historiografía dio por hecho que el recinto era puramente almohade. No obstante, las nuevas investigaciones sobre la evolución urbana de Jerez plantean dudas razonables sobre esta cronología tradicional.
Se han detectado estructuras previas que fueron «forradas» o ampliadas en el siglo XII. Esto implica que la ciudad ya gozaba de un estatus defensivo superior mucho antes de lo creído. Jerez no fue un proyecto improvisado de los últimos siglos islámicos.
Esta visión sitúa a la ciudad como un centro de poder real durante las Segundas Taifas. La arqueología está obligando a corregir los mapas históricos de la provincia. La piedra es el testigo que no miente ante el investigador.
El asedio de 1261 y la caída de la medina
La robustez de los muros se puso a prueba definitiva en 1261. Alfonso X el Sabio sitió la ciudad, forzando una capitulación que cambiaría el destino de la región. El Alcázar recibió entonces su primera guarnición castellana bajo el mando de Nuño González de Lara.
Fue un momento de tensión extrema para la estructura social de Šarīš. Las murallas, aunque intactas, ya no protegían un poder independiente. La ciudad comenzaba su transición hacia el mundo cristiano de forma traumática.
Esta efeméride marca el inicio de una nueva arquitectura de control. Los nuevos tenedores del Alcázar reforzaron puntos críticos para evitar revueltas internas. El muro ya no solo miraba hacia fuera, sino también hacia dentro.
El misterio de las puertas de la medina
Las puertas eran los puntos más críticos y, por ende, los mejor protegidos. Nombres como la Puerta de Sevilla o la Puerta del Real evocan un Jerez que ya no existe. Eran la frontera entre el orden de la medina y el caos del campo.
Cada acceso tenía una personalidad propia según su orientación geográfica. Unas servían para el paso de mercancías pesadas y otras para el control militar. El cobro de aranceles se realizaba bajo la sombra de estos arcos.
El crecimiento moderno ha borrado la mayoría de estos hitos arquitectónicos. Solo gracias a la arqueología preventiva podemos situar hoy sus cimientos. Recuperar su memoria es entender cómo respiraba el Jerez medieval.
El legado de la vigilancia mudéjar

Tras la conquista castellana, el sistema defensivo no murió, sino que se adaptó. Un ejemplo magistral de esta transición es La Torre de la Atalaya de Jerez: El secreto del vigía mudéjar.
Esta construcción heredó la función de vigilancia de los antiguos muros. La Atalaya se convirtió en el nuevo ojo de la ciudad en tiempos de cambio. Su estética mudéjar demuestra que la tecnología islámica siguió siendo la más eficaz.
Los nuevos señores de Jerez respetaron la sabiduría de los constructores vencidos. Esta torre es el puente visual entre la Šarīš islámica y la Jerez cristiana. Representa la resiliencia de una estructura urbana que se niega a desaparecer.
El calendario de nuestra memoria viva
Cada piedra recuperada de la muralla es una fecha marcada en nuestra historia. Para no perderse entre tantos siglos de evolución, es fundamental consultar un calendario de efemérides que ponga orden a los hitos de nuestra tierra.
Entender cuándo se levantó cada torre ayuda a valorar el esfuerzo de nuestros antepasados. Hitos como el 9 de octubre de 1264, festividad de San Dionisio, marcan la toma definitiva de la ciudad. Sin embargo, la investigación moderna sugiere que la conquista real pudo dilatarse hasta 1266 o 1267.
Estas fechas son vitales para entender la lenta asimilación de las defensas andalusíes. Este registro de nuestra memoria es la mejor herramienta para el ciudadano curioso. Nos permite viajar en el tiempo sin salir de nuestras calles.
La expansión hacia los arrabales y el apellido «de la Frontera»
Cuando la medina se quedó pequeña, la vida saltó los muros. Nacieron así los arrabales, barrios que latían con una energía diferente. Estas zonas extramuros necesitaban también su propia protección, aunque fuera más modesta.
El estatus de la ciudad se selló definitivamente en 1380. Juan I otorgó oficialmente el título de «Jerez de la Frontera», consolidando su papel como baluarte defensivo. Las murallas se convirtieron en la piel de un reino que miraba de frente al Reino Nazarí de Granada.
Con el tiempo, algunos de estos barrios fueron cercados por nuevas defensas. La ciudad se comportaba como un organismo vivo que mudaba su piel de piedra. Jerez siempre ha sido una ciudad de fronteras interiores y muros compartidos.
La muralla como organismo vivo y social
No debemos ver estos muros solo como restos arqueológicos fríos. En su época, la muralla era un espacio de interacción social constante. Soldados, mercaderes y ciudadanos se encontraban en sus adarves y rondas.
La construcción de las murallas de Šarīš Šiḏūna requirió una logística social sin precedentes. Se movilizaron miles de trabajadores y recursos de toda la comarca. Fue el mayor proyecto de obra pública de la historia medieval jerezana.
Hoy, esas piedras sostienen el peso de nuestra historia común. Cada lienzo restaurado es una oportunidad para que las nuevas generaciones entiendan su origen. El patrimonio no es el pasado, es el presente que decidimos conservar.
A la luz de estas nuevas hipótesis que sitúan a Jerez como una potencia urbana mucho antes de lo que pensábamos, ¿crees que somos conscientes del tesoro histórico que pisamos cada día al caminar por el centro?
Preguntas frecuentes sobre las murallas de Šarīš Šiḏūna
¿Qué importancia tiene el asedio de 1261 para la muralla de Jerez? Fue el primer gran enfrentamiento con las tropas de Alfonso X. Tras la rendición de la ciudad, el Alcázar pasó a manos castellanas, marcando el inicio del fin del control islámico sobre las murallas de Šarīš Šiḏūna.
¿Por qué se llama Jerez «de la Frontera»? El título fue otorgado oficialmente en 1380 por Juan I. Reconocía la función estratégica de sus murallas como límite y defensa del Reino de Castilla frente al Reino Nazarí de Granada.
¿Qué ocurrió el 9 de octubre de 1264? Es la fecha tradicional de la reconquista definitiva de la ciudad, celebrada como la festividad de San Dionisio. No obstante, estudios recientes plantean que la ocupación total del recinto amurallado pudo ocurrir entre 1266 y 1267.
¿Qué técnicas se utilizaron para construir la muralla de Jerez? Se utilizó principalmente el tapial calicostrado. Esta técnica consistía en comprimir tierra, cal y arena en moldes de madera, creando una estructura extremadamente resistente frente a los asedios medievales.
¿Cuál es la nueva hipótesis de David Caramazana-Malia? Propone que el recinto amurallado de Jerez no es una obra exclusiva de los almohades del siglo XII. Sus hallazgos indican que la ciudad ya tenía una estructura defensiva potente en épocas anteriores.
Todas las imágenes incluidas en este reportaje son propiedad de César Pérez Pacheco para jerezsinfronteras.es. Queda prohibida su reproducción total o parcial sin autorización expresa del autor.
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