Descubre los secretos del sarcófago romano de Medina Sidonia gracias a José Beltrán Fortes.

El enigma recuperado del sarcófago romano de Medina Sidonia

El Museo Arqueológico de Jerez custodia una de las joyas escultóricas más fascinantes de la provincia de Cádiz. Siete fragmentos de mármol reviven hoy un espectacular cortejo mitológico del siglo III después de Cristo. Esta pieza excepcional conecta el pasado señorial de Medina Sidonia con las salas de exposición jerezanas.

La investigación científica y los hallazgos fortuitos reconstruyen una crónica digna de una novela de aventuras. Un relieve desaparecido, expolios ilustrados y un redescubrimiento entre los jardines de un palacio jerezano marcan la trayectoria de este monumento fúnebre.

Del suelo de un convento al gabinete de un marqués

El humanista Rodrigo Caro documentó el hallazgo original hacia 1634 en Medina Sidonia. Durante las obras de un templo, los operarios desenterraron un sepulcro de alabastro con figuras de ninfas y sátiros. Los frailes descalzos del convento de San Francisco lo reutilizaron durante más de un siglo como un simple aguamanil en la sacristía.

El destino del relieve cambió drásticamente en el año 1763. Un apasionado anticuario se encaprichó de la pieza arqueológica y transformó su fisonomía para siempre.

Guillermo Tyrry, Marqués de la Cañada, convenció a los religiosos para quedarse con la obra. El noble encargó un bajorrelieve de santos nuevos para la orden a cambio del mármol romano. Para facilitar el transporte hacia su gabinete en El Puerto de Santa María, los operarios serraron el frente principal de la caja y empotraron la valiosa placa directamente en la pared.

El misterio de los fragmentos perdidos en La Atalaya

Conjunto de los fragmentos de mármol originales conservados del sarcófago de Medina Sidonia sobre un fondo negro, numerados individualmente y acompañados por escalas de medición arqueológica.
Fragmentos de mármol originales del sarcófago de Medina Sidonia recuperados y custodiados por el Museo Arqueológico Municipal de Jerez. Las piezas no están reproducidas a la misma escala. Foto: Museo Arqueológico Municipal de Jerez.

La célebre colección de arte del marqués se dispersó por completo tras su fallecimiento en 1779. El rastro de la pieza arqueológica se perdió en la historia colonial de la Bahía de Cádiz hasta finales del siglo pasado.

El misterio se resolvió gracias a unas obras urbanas en el corazón de Jerez de la Frontera. Las excavaciones en los jardines del palacio de La Atalaya sacaron a la luz los siete fragmentos marmóreos actuales.

El análisis de la Directora del Museo de Jerez, Rosalía González, confirmó la identidad de los restos en 1999. Las marcas de sierra en el mármol encajaban perfectamente con la mutilación que ordenó el Marqués de la Cañada en el siglo XVIII. Un valioso documento histórico resolvería la reconstrucción definitiva del conjunto.

El documento clave para rescatar el relieve completo

Grabado antiguo en tinta y papel que muestra el dibujo completo del frente del sarcófago romano de Medina Sidonia, realizado en 1764, con la representación detallada y simétrica de nereidas sobre centauros marinos, erotes en barcas y un clípeo central con dos retratos femeninos.
Dibujo del frente del sarcófago de Medina Sidonia, fechado el 23 de abril de 1764 y conservado en la Biblioteca Capitular y Colombina de Sevilla. Imagen: Museo Arqueológico Municipal de Jerez.

Un hito crucial ocurrió el 23 de abril de 1764. En esa fecha exacta, el Marqués de la Cañada firmó y mandó realizar la selección de los principales dibujos de su colección arqueológica para enviárselos al célebre anticuario francés, el Conde de Caylus, en París.

Aquel envío incluía el diseño completo del frente del sarcófago. Gracias a este documento fechado al día exacto, hoy conocemos con absoluta precisión cómo era la pieza entera antes de ser fragmentada.

El esfuerzo de conservación culminó con éxito décadas después de su extracción de los jardines de La Atalaya. El 25 de abril de 2000 se celebró la presentación oficial y apertura de la exposición del sarcófago ya restaurado en el Museo Arqueológico de Jerez, bajo el estudio científico y la catalogación de la entonces directora Rosalía González Rodríguez.

Nereidas e ictiocentauros para el viaje al más allá

Primer plano en detalle de la cabeza esculpida en mármol de una nereida romana, perteneciente al sarcófago de Medina Sidonia, donde se aprecian los orificios y surcos profundos realizados con la técnica del trépano en el cabello.
Detalle del rostro tallado de la nereida del sarcófago de Medina Sidonia, un exponente del trabajo de taller severiano conservado en el Museo Arqueológico Municipal de Jerez. Foto: Museo Arqueológico Municipal de Jerez.

El catedrático e investigador José Beltrán Fortes, de la Universidad de Sevilla, ha desentrañado de forma minuciosa la trayectoria y el valor de estos restos arqueológicos. Los estudios del profesor José Beltrán Fortes confirman que el frente del sepulcro muestra un iasos marino que simboliza el viaje del alma hacia la Isla de los Bienaventurados.

El diseño original mantiene una simetría perfecta donde dos parejas de nereidas cabalgan sobre los lomos ondulados de centauros marinos. Un clípeo o escudo central liso domina la escena y resguarda los retratos de dos mujeres de la alta sociedad. En la zona inferior, el oleaje cobra vida con cinco pequeñas barcas conducidas por erotes remeros.

Detalle en primer plano de un fragmento de mármol del sarcófago de Medina Sidonia que representa a dos pequeños erotes esculpidos a bordo de una barca, remando sobre el oleaje marino tallado en relieve.
Detalle del relieve de los erotes remeros en su barca, una de las escenas simétricas conservadas en el Museo Arqueológico Municipal de Jerez. Foto: Museo Arqueológico Municipal de Jerez.

El uso profundo del trépano en los cabellos delata el trabajo de un taller romano de época severiana. Las características técnicas fijan la producción de la pieza en los primeros decenios del siglo III. Los detalles estilísticos demuestran que la obra llegó por mar desde la propia capital del Imperio Romano.

Dos mujeres unidas por la eternidad y la moda de Roma

Los retratos femeninos del escudo central desvelan una conmovedora historia familiar y cronológica. Las descripciones antiguas detallan que la figura de la derecha lucía el peinado Nestfrisur, una tendencia que puso de moda la emperatriz Plautilla en el año 202. La mujer de la izquierda mostraba una estética propia del reinado de Heliogábalo, unas dos décadas posterior.

Los talleres romanos esculpían los sarcófagos en serie pero dejaban los rostros sin tallar para personalizarlos tras la venta. Las evidencias indican que la familia enterró primero a la joven de la derecha. Veinte años después, esculpieron el rostro de su acompañante, probablemente su madre, para reunirlas en el mismo lecho nupcial.

Las difuntas pertenecían a la rica oligarquía de la colonia de Asido. La excelente conexión comercial de los puertos de Hasta Regia y Gades facilitó la importación de este costoso capricho romano. El monumento funerario ratifica el inmenso poder adquisitivo de las élites terratenientes de la Bética.


¿Qué otros tesoros escultóricos coloniales seguirán ocultos bajo los palacios y jardines de la comarca de Jerez?


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