Descubre el Cristo de la Capilla Bautismal de la Austera en Jerez, un tesoro medieval único en San Dionisio.
La Capilla Bautismal de la Austera guarda uno de los secretos mejor conservados del patrimonio jerezano: una talla gótica que sobrevive al tiempo. Este espacio no solo destaca por su arquitectura de finales de la Edad Media, sino por albergar al Santísimo Cristo de las Aguas, una pieza de devoción secular.
El legado de Elvira Martínez de Trujillo

La historia de este recinto está ligada a la nobleza local del siglo XV. Elvira Martínez de Trujillo Maldonado, esposa de Alonso Sánchez Astero, fue la impulsora de este rincón sagrado. «En el año 1430, Elvira dictó su testamento y realizó una donación para ayudar en las obras del templo», lo que confirma que la estancia ya gozaba de esplendor en esa época.
El diseño arquitectónico muestra una bóveda de crucería simple con nervios de piedra y plementería de ladrillo. Resulta fascinante observar las ménsulas, donde un buey y un ángel custodian el espacio. Las piezas restantes, aún en bruto, sugieren la intención de completar el Tetramorfo con el león y el águila de los evangelistas.
Un suceso insólito: el toro en la iglesia

La capilla experimentó cambios significativos durante el siglo XVII para dar cobijo a la pila bautismal. Sin embargo, el dato más curioso ocurrió el 20 de diciembre de 1637. Durante las vísperas de unas fiestas taurinas, un toro desbocado logró entrar en el templo.
El animal destruyó la pila original en un evento que conmocionó a la ciudad. Debido a este incidente, el Cabildo Municipal tuvo que costear una nueva pieza de jaspe negro en el siglo XVIII. Este entorno se integra en la rica trayectoria de la iglesia de San Dionisio y su evolución histórica, un edificio que ha superado siglos de transformaciones.
El Santísimo Cristo de las Aguas

La joya indiscutible del conjunto es el Cristo de la Capilla Bautismal de la Austera en Jerez, conocido popularmente como el Cristo de las Aguas. Esta escultura yacente, de tamaño algo menor al natural, es un ejemplar rarísimo de imaginería medieval que se conserva casi intacta.
Los expertos sitúan su creación entre finales del siglo XV y principios del XVI. Se atribuye al prestigioso Pedro Millán o a su círculo más cercano. Su advocación proviene de las rogativas que el pueblo realizaba en periodos de sequía extrema, buscando el milagro de la lluvia.
Arte pictórico y devoción

Sobre la imagen del Crucificado descansa un tríptico del siglo XVIII. La obra muestra a Santa Ana con la Virgen, acompañadas por San José y San Joaquín. Este conjunto pictórico flanquea la escena entre ángeles que portan símbolos eucarísticos, elevando la carga espiritual del rincón.
La atmósfera de la capilla invita a la reflexión profunda sobre el pasado de la ciudad. Es un punto de parada necesario para entender la fe que movía a los antiguos jerezanos, la misma que inspiraba los solemnes sermones en honor al patrón San Dionisio a lo largo de las décadas.
¿Conocías la increíble historia del toro que irrumpió en esta capilla medieval?
Fotografías: César Pérez Pacheco / jerezsinfronteras.es
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