Jerez de la Frontera afronta una encrucijada urbanística y social de enorme magnitud. La ciudad roza una capacidad teórica de 13.000 turistas simultáneos combinando la oferta hotelera y la proliferación desmedida de alojamientos turísticos. Esta presión sobre el casco histórico contrasta de forma sangrienta con las dificultades para acceder a una vivienda digna.

¿Por qué siguen creciendo los apartamentos turísticos en Jerez pese al veto municipal?

El Ayuntamiento de Jerez promovió una modificación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) para poner freno a la expansión de las viviendas de uso turístico (VUT). La medida prohíbe la conversión de pisos residenciales en plantas altas dentro de comunidades de vecinos. Las nuevas licencias en inmuebles plurifamiliares se limitan exclusivamente a las plantas bajas con acceso independiente.

Sin embargo, esta restricción urbanística no detiene las inversiones de gran calado ni el avance del sector. La normativa frena al pequeño propietario en su bloque de vecinos, pero no impide que fondos e inversores adquieran fincas completas, casas palacio o cascos bodegueros en desuso para transformarlos íntegramente en bloques de hospedaje.

Un caso paradigmático de este vacío es el inminente derribo de la antigua bodega de la Policía en el número 6 de la calle Circo. El inmueble histórico se encuentra ya completamente vallado para su demolición total. En su lugar se levantará una nueva promoción orientada exclusivamente a apartamentos turísticos. El patrimonio arquitectónico no se destina a acoger familias, sino a dar cobijo al visitante efímero.

El drama social de los desahucios frente al avance del monocultivo turístico

El desequilibrio entre el uso turístico y el uso residencial genera una fuerte indignación social. Mientras familias vulnerables se enfrentan a ejecuciones hipotecarias o procesos de desahucio en la ciudad, la oferta de alquiler residencial de larga temporada disminuye de manera drástica. Los jóvenes jerezanos encuentran serias barreras para emanciparse debido a precios inaccesibles.

Barrios emblemáticos como San Miguel, Santiago, San Pedro, la zona de la Corredera o el entorno de la Catedral sufren una pérdida paulatina de vecinos de toda la vida. La sustitución del habitante permanente por el cliente de fin de semana transforma la identidad de las calles. El comercio de cercanía y los servicios tradicionales desaparecen frente a una economía volcada en el turismo.

Los apartamentos turísticos no ofrecen los mismos servicios ni la infraestructura de un hotel convencional. Los hoteles cuentan con atención presencial continua, recepción 24 horas, personal de servicio y zonas comunes como comedores o gimnasios. Los apartamentos funcionan bajo el régimen de autoservicio y alquiler por unidad completa, lo que reduce la creación de empleo directo por plaza y fomenta la masificación en los portales residenciales.

¿De dónde sale la cifra de los 13.000 turistas simultáneos y cómo sitúa a Jerez frente a otras ciudades?

Para comprender el impacto real del sector en el municipio es necesario unificar los datos de la oferta reglada operativa y los proyectos en desarrollo. Actualmente, Jerez cuenta en el Registro de Turismo de Andalucía con más de 1.500 alojamientos turísticos entre VUT y bloques dedicados. Estos inmuebles aportan más de 7.000 plazas de capacidad.

A este volumen se suman las plazas de la planta hotelera tradicional. Los 40 establecimientos operativos de la ciudad aportaban unas 4.100 plazas hoteleras, alcanzando de entrada 11.100 plazas en servicio. Los nuevos proyectos en marcha (como el Hotel Áurea Palacio de Puerto Hermoso, los hoteles de la calle Larga, la Vignette Collection o el Hotel Indigo) sumarán unas 700 plazas hoteleras. Junto a las 1.200 plazas estimadas en nuevos bloques turísticos, el municipio fijará su techo en 13.000 plazas turísticas totales.

Esta cifra supone un ratio de 61 plazas turísticas por cada 1.000 habitantes para una población de 213.000 residentes, lo que equivale a una plaza por cada 16 habitantes. Jerez supera ampliamente la densidad de ciudades de tamaño similar como Pamplona (36,5 plazas/1.000 hab.), Almería (39,6) u Oviedo (43,7). Además, al concentrarse casi en exclusiva en el centro histórico, la presión sobre el alquiler residencial es aún más destructiva.

¿Consideras que el Ayuntamiento debería suspender la concesión de licencias turísticas en edificios completos para priorizar la vivienda social en Jerez?

[Foto: IA para Gemini / jerezsinfronteras.es]


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